ANSIEDAD | DEPRESIÓN
29 octubre 2018

Depresión de invierno

Esta época del año marca el inicio para algunas personas del conocido como Trastorno Afectivo Estacional -también conocido como depresión de invierno-.

Con la disminución paulatina de luz diurna, las personas que son propensas a la depresión de invierno pueden comenzar a experimentar síntomas depresivos.

¿Por qué se produce el trastorno afectivo estacional?

El trastorno afectivo estacional es una depresión que se desencadena con los cambios estacionales de otoño e invierno y tiende a mejorar con la llegada del verano. Como toda depresión, tiene una explicación multifactorial y unos rasgos distintivos.

La pérdida progresiva de luz diurna parece jugar un papel relevante, dado que esta depresión aparece cuando hay menos luz y es más frecuente cuanto más se aleja un país del ecuador. Pero, ¿es sólo por la falta de luz? ¿o podemos estar enmascarando otras causas concomitantes detras de esta única hipótesis?

Cómo afecta la luz a nuestras emociones

Sin restar importancia a los beneficios que la luz produce en nuestro organismo, hay otros factores que juegan un papel importante en el aumento de la depresión de invierno.

Con la reducción de horas de luz y la bajada de las temperaturas se produce también en muchas ocaciones un descenso de las actividades al aire libre, sociales, culturales y de ocio. Con el buen tiempo y la luz siempre hay algún plan cómodo y sencillo para hacer. Por lo tanto, es posible también que este descenso en las actividades provoque que nuestro nivel de situaciones estimulantes y agradables decaiga, y los psicólogos sabemos que existe una correlación pronunciada entre las actividades agradables y el estado de ánimo.

Otros factores a tener en cuenta

Los factores genéticos, la predisposición a tener depresión, también es un factor a tener en cuenta, pues aumento la probabilidad de sufrir este tipo de depresión.

Con la llegada del otoño viene también el fin del verano y el comienzo de las obligaciones laborales o académicas, que pueden suponer retos de relación social o de autoestima por la presión hacia el rendimiento en algunas personas.

Con la llegada del invierno, aparece también la época de navidades, difícil para muchas personas que han perdido a alguien, o que se sienten presionadas hacia una felicidad que no sienten. Por lo tanto, son muchos los factores que pueden ayudar a que el ánimo decaiga en la época de otoño e invierno.

Síntomas de la depresión de invierno

Obviamente, una persona que sufre una profunda depresión sabe que necesita ayuda de un profesional, y suele acudir a consulta de un psicólogo a solicitar tratamiento. Sin embargo, puede haber señales de alerta que puedan ayudarte a pedir ayuda temprana para no llegar a sumirte en una depresión, de la que luego siempre cuesta más salir. Más vale prevenir que curar, más vale tratar pronto que tarde.

  • Si cada vez te cuesta más levantarte, si te quedarías en la cama por no tener que enfrentarte con la vida cotidiana que últimamente se te hace un mundo, sería buena idea que hablaras con alguien y que evitaras dormir muchas horas o permanecer en cama.
  • Si notas que han cambiado tus hábitos de sueño o alimentación, por que duermes y comes más , o porque duermes y comes poco, y esto no es algo transitorio, también es interesante que lo comentes con tu médico o psicólogo. Regularizar horarios y patrones de sueño y comida es importante, aunque sea poco a poco.
  • Si iniciar cualquier actividad empieza a costarte mucho esfuerzo, si no te apetece hacer nada, si te sientes invadido por una gran apatía, son síntomas que no puedes desoír. Te están diciendo que algo no marcha bien y que tienes que buscar ayuda. Empieza por hacer algo sencillo, sin muchas exigencias.
  • Si te da pereza salir con tus amigos, si las cosas que te gustaba hacer antes han dejado de atraerte, puedes estar experimetando anhedonia, uno de los síntomas de depresión. En ocasiones, hacer alguna pequeña cosa, aunque sea obligado, puede hacerte cambiar el chip.
  • Si antes tenías un deseo normal mayor que el de ahora y el descenso no lo asocias a nada más,  puede ser también síntoma de depresión.
  • Si tienes pensamientos negativos sobre ti mismo, sobre el mundo y sobre los demás, es momento de comentar que lo ves todo negro y no dejar que avancen,
  • Si te sorprendes a ti mismo sintiendo desesperanza, pensando que no hay nada por lo que luchar, busca ayuda.
  • Si te das cuenta que te da pereza ducharte, peinarte, arreglarte de la manera en que te gustaba hacerlo antes, puede ser un síntoma temprano de depresión.
  • Por supuesto, si te sorprendes llorando por cualquier cosa, o sin saber por qué, has de tomar nota también.

Éstos son síntomas que indican que la depresión está ahí.

¿Qué puedo hacer ante una depresión de invierno?

Si la depresión estacional ya está ahí, hay algunas cosas que puedes hacer para atravesar esta etapa y buscar la luz al final del tunel.

Visita a un psicólogo

En primer lugar, es muy importante que acudas a un psicólogo y a un médico y sigas las pautas de tratamiento y las visitas que estos profesionales te propongan. Sus indicaciones serán muy valiosas para ayudarte a salir de tu problema.

Haz actividades en el exterior

Por otro lado, y aunque el tiempo acompañe poco, es importante que realices actividad física, que te muevas. Aunque haga frio, abrigarse y salir a caminar, es saludable. Aunque esté nublado, la luz que recibas también te beneficiará. Procura estar todas las horas que puedas expuesto a la luz natural.

Revisa tu alimentación

Dedica un poco de tiempo a mejorar tu alimentación, a elegir alimentos saludables, suficientes y variados. Necesitas todo tipo de vitaminas, oligoelementos y otros nutrientes para que tus neuronas puedan sintetizar adecuadamente neurotransmisores.

Procura descansar bien

Dedica un espacio para dormir y descansar que no se vaya a los extremos. Entre 8 y 9 horas. Intenta no bajar mucho ni subir mucho de estas horas. Ambas cosas son contraproducentes.

Evita tomar alcohol

Por supuesto, aunque te encuentres mal, tomar alcohol o medicamentos sin control sólo puede empeorar tu situación, aunque en un primer momento te anestesie. SI tienes tratamiento farmacológico, tómalo escrupulosamente según las pautas que te haya dado tu médico.

Trata de mantenerte activo

Aunque estés poco motivado a hacer cosas, ponte pequeñas tareas, es muy importante que tengas cierto nivel de actividad. Ponte tareas de fácil cumplimiento o, en su defecto, las menos complicadas que te sientas capaz de hacer.

Socializar es importante

Evita el aislamiento aunque tengas mucha necesidad de estar solo, buscar charlar con alguien o, si no te apetece hablar, pide a alguien que vaya contigo al cine y otra actividad que no requiera de mucha charlar. Puedes empezar por ahí.

Mª José Miguel Quilis

Psicóloga de adultos

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