El diagnóstico de una enfermedad oncológica provoca un impacto en el paciente y se extiende a todo su núcleo familiar. El shock inicial implica que tanto la persona diagnosticada como la familia necesitan un tiempo para poder asimilar la noticia que variará en función de las características individuales de cada persona.

Habitualmente, antes incluso de poder entender lo que está pasando en tu vida, te encuentras con la difícil situación de explicárselo a las personas de tu entorno más cercano y entre ellas a tus hijos. Y surge la primera duda….

Me han diagnosticado cáncer ¿Es conveniente contárselo a los niños?

 

Definitivamente sí. Muchos son los pacientes que, ante esta encrucijada, tienen miedos sobre cómo lo afrontarán sus hijos y piensan en la opción de permanecer callados, en una especie de “conspiración de silencio”, para que los pequeños no sufran. Pero, ¿es así?, ¿les estamos protegiendo? La experiencia nos dice que ocultar la situación es contraproducente para los hijos, además de una tensión adicional para ti, donde te verás obligado/a a forzar emociones y conductas incluso en los peores momentos del transcurso de la enfermedad.

Los niños perciben cuando algo no va bien en casa y la incertidumbre de no saber lo que está pasando puede producirles mayor sufrimiento y estrés que la propia noticia.

¿Cuándo contárselo?

 

No hay un tiempo definido para hacerlo, aunque sí tenemos que tener en cuenta que es aconsejable que la conversación se produzca a la mayor brevedad posible. Cuanto más tarde en comunicársele la situación, mayor será el nivel de ansiedad asociado al tiempo que lleva buscando sus propias interpretaciones.

¿Cómo decirle a tus hijos que tienes cáncer?

 

La información que les facilitemos ha de ser:

  • Adecuada. Tendremos que adaptar lo que queremos decir según la edad y el nivel de comprensión de los más pequeños. Utiliza un lenguaje habitual y sencillo que puedan entender. Podemos ayudarte si no sabes cómo hacerlo.
  • Veraz. No mientas o prometas nada que no estés cien por cien seguro/a que vayas a poder cumplir.
  • Progresiva. Puedes ir fraccionando la información según la actitud que muestre el niño. A edades más tempranas es importante dosificar en varios días y con mensajes claros y cortos lo que quiero transmitirles.
  • Continua. Repite, precisa o explica todo lo que necesiten. Ellos también tendrán que pasar por un proceso de asimilación donde les irán surgiendo progresivamente nuevas dudas.
  • Coherente. Recuerda que no tienes que tener respuestas para todo. Es normal que los niños se encuentren con muchas dudas al respecto, contesta en función de lo que sepas y permítete decirles que no lo sabes, si ese es el caso. Si reaccionas con naturalidad a sus preguntas y al proceso de la enfermedad, ellos aprenderán a percibirla también de ese modo.
  • Expresa sentimientos. Comunica también los diferentes sentimientos que están surgiendo en ti y no sólo las fases o cambios objetivos que se avecinan. Esto ayudará a que ellos también puedan expresarlos.
  • Utiliza el contacto físico. Les aportará tranquilidad y seguridad.
  • No juzgues sus reacciones. Dependiendo de la edad de tus niños podrás encontrar diferentes formas de afrontar la noticia: conductas rebeldes, ira, abatimiento, rechazo…

La información les generará un mayor control de lo que supone la enfermedad. Podrán entender mejor cómo te sientes, donde te encuentras cuándo no puedes estar con ellos y conocer las diferentes fases por las que podrías ir atravesando.

¿Cuáles de esos cambios son importantes que los niños conozcan?

 

Efectos físicos

  • Pérdida de cabello, cejas y pestañas.
  • Variaciones de peso.
  • Cansancio extremo.
  • Posibles náuseas o vómitos
  • Así como posibles pérdidas de senos u otras partes del cuerpo de darse el caso.

Ingresos hospitalarios y ausencias en casa

Los niños agradecerán saber cuándo no estaremos y por qué. “Desaparecer” de pronto sin explicación aumentará su incertidumbre y angustia.

Bajas laborales

Saber por qué estamos en casa y no estamos trabajando también les ayudará a situarse en este nuevo reto familiar.

Estado anímico

Explícales que es posible que tengas cambios de ánimo debido a la enfermedad y el tratamiento y que estos cambios no serán culpa suya ni tienen nada que ver con ellos.

  • Cambios de humor
  • Tristeza
  • Enfado
  • Soledad

 

No será fácil, pero la vida familiar continuará y poco a poco todos aprenderéis a afrontar y normalizar incluso este tipo de situaciones. Los niños proseguirán con sus rutinas en la medida que sea posible e irán adaptándose a los cambios que suponga cada nueva etapa. Sin embargo, tienes que saber que es normal que puedas sentirte desbordado/a en algún momento de la enfermedad y que necesites ayuda externa para gestionarla. Si ésta es tu situación, desde APAI Psicólogos podemos ayudarte a desbloquear tus emociones y manejar todas aquellas situaciones que te preocupen, para que vuelvas a retomar con fuerza y seguridad tu incansable lucha.

 

Algunos pacientes prefieren ocultar su enfermedad como medida de protección a sus hijos. Intentan aparentar normalidad y ocultan la caída de cabello haciendo uso de pelucas oncológicas que, como nos indica un centro especializado de referencia con el que hemos colaborado en alguna ocasión, pueden hacer un peinado muy similar la cabello original. Aunque se trata de una decisión personal, creemos que es importante informar a nuestros pequeños para permitirles expresarse y comprender los cambios anímicos que puedan pasar durante esta etapa.

 

Eva Monteagudo

Psicóloga de adultos y parejas

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