Cómo afectan los conflictos de pareja a los hijos

Cómo afectan los conflictos de pareja a los hijos

Como familia y como pareja, seguro que habéis tenido muchos conflictos. Con seguridad algunos de esos conflictos los habréis resuelto de una manera adecuada, tranquila y razonable, otros no.

Pero, ¿os habéis parado a pensar si estos conflictos afectan a vuestros hijos e hijas?

Hemos visto en las sesiones terapéuticas que la respuesta es SÍ.  Y que estos problemas afectarán en mayor o menor grado a vuestros hijos e hijas dependiendo del problema que tengáis y de la manera de solucionarlo.

Si hay problemas graves como puede ser la violencia intrafamiliar o la violencia de género, el sí es aun más rotundo. Seguro que estos problemas afectarán a la salud emocional de los más pequeños. Pero en muchas ocasiones no hace falta llegar hasta este punto para que les afecte de una manera significativa: las peleas, los gritos o las palabras hirientes entre los progenitores pueden afectarles, tanto cuando estas conductas se producen delante de ellos y ellas, como cuando eso no es así.

Debemos recordar que los niños y las niñas aprenderán de los progenitores la manera de resolver problemas y expresar sus emociones en el futuro. La dinámica de la pareja será un referente para ellos, de una manera positiva o negativa.

Cuando más coherentes y claros seamos, más estrategias  adaptativas aprenderán vuestros hijos e hijas para solucionar sus conflictos en el futuro, mejorarán sus relaciones sociales en general, y  por tanto, se sentirán más seguros , más comunicativos y sobre todo conseguirán más regulación emocional.

PADRES Y MADRES COMO MODELOS DE APRENDIZAJE

Como ya hemos adelantado, los niños y las niñas aprenden de lo que ven, no de lo que les dicen: imitan las expresiones, los comportamientos… sobre todo en las primeras etapas de su desarrollo. Sois sus modelos a todos los niveles y por supuesto también al resolver conflictos o a elegir estilos de relación con parejas o amigos.

Si hablamos con poco respeto a nuestra pareja, gritamos o faltamos al respeto, aprenderán a hacer lo mismo para solucionar sus problemas. Si además, alguno de los progenitores habla mal a sus hijos e hijas del otro, estos distorsionarán la información y el concepto que tienen de ese progenitor.

Con todo esto, sabemos que no existen las relaciones de pareja perfectas, y sabemos que siempre (y además es sano), habrá conflictos, pero la repercusión de estos, dependerá de las soluciones que demos y de que los más pequeños vean que existen maneras de enfadarse “bien”  y maneras de enfadarse “mal”.

Debéis intentar no cruzar la línea de los gritos, los insultos o incluso la violencia.

Si llegáis a un acuerdo y solucionáis vuestros problemas estaréis dando un magnífico ejemplo a vuestros hijos e hijas. No hay diferencia alguna si vuestros hijos e hijas están presentes o no a la hora de solucionarlos, ya que tienen la suficiente percepción para captar si  todo está bien o aun no está solucionado.

Es importante explicarles a  los más pequeños que los conflictos y los choques de opiniones forman parte de las relaciones,  y eso no significa que la relación se vaya acabar, solo que habrá que hablar y encontrar la manera de llegar a acuerdos. Si alguna vez, durante una discusión, sobrepasáis vuestros límites o líneas rojas delante de los niños, hay que pedirles perdón y explicarles que trataréis que esto no vuelva a ocurrir.

SÍNTOMAS DE MALESTAR EN EL MENOR

  • Mal rendimiento escolar
  • Comportamientos disruptivos en el aula
  • Ataques de rabia dentro o fuera de casa
  • Dificultades o problemas en la alimentación
  • Problemas graves de relación entre hermanos
  • Mucha actividad motora
  • Hay niños y niñas que incluso se les puede notar ausentes o tristes.
  • Problemas de sueño.
  • Miedo a estar solos o a dormir solos.

CÓMO HACERLO BIEN

  1. Hay determinados temas que es mejor hablarlos sin los niños delante. Ellos pueden ver si los padres no están de acuerdo en pequeños temas de la vida cotidiana, pero no en aquello que afecte a su educación o cuando sean asuntos más complejos de pareja.
  2. Separaremos el rol de padres del de pareja. Los niños y las niñas deben entender esta diferencia, y deben saber que aunque no haya pareja, siempre y pase lo que pase, sus padres seguirán siendo sus padres.  
  3. No desautorizar nunca al otro progenitor, porque eso le da al hijo un poder que no ayuda en su educación.
  4. Si a pesar de todo los padres discuten delante de ellos, es importante que se reconcilien explícitamente delante de los hijos, que tengan un gesto de cariño y de respeto. Así no se daña la autoestima del menor y este aprende que si sus padres se equivocan, él también puede hacerlo, y sobre todo aprender del error.
  5. No generalizar: hablar del hecho concreto y evitar caer en el error de “es que siempre…”
  6. Expresar los sentimientos y las emociones que nos ha causado el comportamiento de la otra persona, o lo que ha hecho, sin gritar ni elevar el tono de voz.
  7. Intentar mantener un punto de vista constructivo entre los dos. No buscar el culpable, sino tratar de ver cómo podemos solventar el conflicto.
  8. Evitar el silencio. Las cosas no se arreglan solas, y callarse no suele ser una buena solución porque el malestar no desaparece. Eso sí, hay que elegir el momento adecuado para hablar. Es mejor no hacerlo cuando estamos atrapados en una emoción muy intensa y creemos que podríamos decir algo de lo que nos podemos arrepentir.
  9. Comunicarse de forma asertiva, reconociendo que la otra persona puede tener un punto de vista y unas emociones diferentes, y respetarlas. Utilizar la empatía, ponerse en lugar del otro.
  10. Establecer una línea roja que no vamos a traspasar. Por ejemplo: la del respeto mutuo, que siempre ha de estar ahí.
  11. Es importante que cada día haya un momento familiar. Un momento de diálogo y de escucha sin juicios de valor, en el que se acoge lo que cada uno dice.

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ÁREA DE PSICOLOGÍA INFANTO JUVENIL

ANA BORJA ROYO

ROSA MONTESINOS

PAULA MARTÍNEZ

Psicóloga infanto-juvenil

Mediadora Familiar

Psicóloga infanto-juvenil

Terapeuta Familiar

Psicóloga infanto-juvenil

Terapeuta Familiar

¿Cómo les explico a mis hijos que tengo cáncer y los cambios que sufrirá mi cuerpo?

¿Cómo les explico a mis hijos que tengo cáncer y los cambios que sufrirá mi cuerpo?

El diagnóstico de una enfermedad oncológica provoca un impacto en el paciente y se extiende a todo su núcleo familiar. El shock inicial implica que tanto la persona diagnosticada como la familia necesitan un tiempo para poder asimilar la noticia que variará en función de las características individuales de cada persona.

Habitualmente, antes incluso de poder entender lo que está pasando en tu vida, te encuentras con la difícil situación de explicárselo a las personas de tu entorno más cercano y entre ellas a tus hijos. Y surge la primera duda….

Me han diagnosticado cáncer ¿Es conveniente contárselo a los niños?

 

Definitivamente sí. Muchos son los pacientes que, ante esta encrucijada, tienen miedos sobre cómo lo afrontarán sus hijos y piensan en la opción de permanecer callados, en una especie de “conspiración de silencio”, para que los pequeños no sufran. Pero, ¿es así?, ¿les estamos protegiendo? La experiencia nos dice que ocultar la situación es contraproducente para los hijos, además de una tensión adicional para ti, donde te verás obligado/a a forzar emociones y conductas incluso en los peores momentos del transcurso de la enfermedad.

Los niños perciben cuando algo no va bien en casa y la incertidumbre de no saber lo que está pasando puede producirles mayor sufrimiento y estrés que la propia noticia.

¿Cuándo contárselo?

 

No hay un tiempo definido para hacerlo, aunque sí tenemos que tener en cuenta que es aconsejable que la conversación se produzca a la mayor brevedad posible. Cuanto más tarde en comunicársele la situación, mayor será el nivel de ansiedad asociado al tiempo que lleva buscando sus propias interpretaciones.

¿Cómo decirle a tus hijos que tienes cáncer?

 

La información que les facilitemos ha de ser:

  • Adecuada. Tendremos que adaptar lo que queremos decir según la edad y el nivel de comprensión de los más pequeños. Utiliza un lenguaje habitual y sencillo que puedan entender. Podemos ayudarte si no sabes cómo hacerlo.
  • Veraz. No mientas o prometas nada que no estés cien por cien seguro/a que vayas a poder cumplir.
  • Progresiva. Puedes ir fraccionando la información según la actitud que muestre el niño. A edades más tempranas es importante dosificar en varios días y con mensajes claros y cortos lo que quiero transmitirles.
  • Continua. Repite, precisa o explica todo lo que necesiten. Ellos también tendrán que pasar por un proceso de asimilación donde les irán surgiendo progresivamente nuevas dudas.
  • Coherente. Recuerda que no tienes que tener respuestas para todo. Es normal que los niños se encuentren con muchas dudas al respecto, contesta en función de lo que sepas y permítete decirles que no lo sabes, si ese es el caso. Si reaccionas con naturalidad a sus preguntas y al proceso de la enfermedad, ellos aprenderán a percibirla también de ese modo.
  • Expresa sentimientos. Comunica también los diferentes sentimientos que están surgiendo en ti y no sólo las fases o cambios objetivos que se avecinan. Esto ayudará a que ellos también puedan expresarlos.
  • Utiliza el contacto físico. Les aportará tranquilidad y seguridad.
  • No juzgues sus reacciones. Dependiendo de la edad de tus niños podrás encontrar diferentes formas de afrontar la noticia: conductas rebeldes, ira, abatimiento, rechazo…

La información les generará un mayor control de lo que supone la enfermedad. Podrán entender mejor cómo te sientes, donde te encuentras cuándo no puedes estar con ellos y conocer las diferentes fases por las que podrías ir atravesando.

¿Cuáles de esos cambios son importantes que los niños conozcan?

 

Efectos físicos

  • Pérdida de cabello, cejas y pestañas.
  • Variaciones de peso.
  • Cansancio extremo.
  • Posibles náuseas o vómitos
  • Así como posibles pérdidas de senos u otras partes del cuerpo de darse el caso.

Ingresos hospitalarios y ausencias en casa

Los niños agradecerán saber cuándo no estaremos y por qué. “Desaparecer” de pronto sin explicación aumentará su incertidumbre y angustia.

Bajas laborales

Saber por qué estamos en casa y no estamos trabajando también les ayudará a situarse en este nuevo reto familiar.

Estado anímico

Explícales que es posible que tengas cambios de ánimo debido a la enfermedad y el tratamiento y que estos cambios no serán culpa suya ni tienen nada que ver con ellos.

  • Cambios de humor
  • Tristeza
  • Enfado
  • Soledad

 

No será fácil, pero la vida familiar continuará y poco a poco todos aprenderéis a afrontar y normalizar incluso este tipo de situaciones. Los niños proseguirán con sus rutinas en la medida que sea posible e irán adaptándose a los cambios que suponga cada nueva etapa. Sin embargo, tienes que saber que es normal que puedas sentirte desbordado/a en algún momento de la enfermedad y que necesites ayuda externa para gestionarla. Si ésta es tu situación, desde APAI Psicólogos podemos ayudarte a desbloquear tus emociones y manejar todas aquellas situaciones que te preocupen, para que vuelvas a retomar con fuerza y seguridad tu incansable lucha.

 

Algunos pacientes prefieren ocultar su enfermedad como medida de protección a sus hijos. Intentan aparentar normalidad y ocultan la caída de cabello haciendo uso de pelucas oncológicas que, como nos indica un centro especializado de referencia con el que hemos colaborado en alguna ocasión, pueden hacer un peinado muy similar la cabello original. Aunque se trata de una decisión personal, creemos que es importante informar a nuestros pequeños para permitirles expresarse y comprender los cambios anímicos que puedan pasar durante esta etapa.

 

Eva Monteagudo

Psicóloga de adultos y parejas

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Psicología en tiempos de COVID: qué hemos aprendido

Psicología en tiempos de COVID: qué hemos aprendido

Hace unos días entrevistaron a nuestra directora, Mª José Miguel,  en ProntoPro sobre la historia de Apai Psicólogos y el futuro de los gabinetes psicológicos en un panorama como el actual.

Fue una entrevista exigente, recordando los inicios, los motivos que la llevaron a ser psicóloga, los bonitos recuerdos (no siempre fáciles, como todo proyecto que arranca) cuando empezó su andadura en solitario y los recuerdos aún más felices de cómo fue creciendo a medida que incorporaba profesionales especializados al gabinete hasta hacer la gran familia que hoy formamos.

Pero hubo, además, una pregunta que nos llevó a plantear nuestro futuro, y es que en la situación en que nos encontramos es muy importante cuidar la salud mental. En periodo de crisis suelen aumentar las solicitudes de ayuda psicológica y, como hemos comentado en nuestras últimas publicaciones, el periodo de confinamiento puede afectar de formas diferentes a niños, adolescentes y adultos. La situación actual nos llevó a promover la terapia psicológica online para tratamiento psicológico en tiempos de confinamiento.

Son muchos los problemas derivados de un periodo de confinamiento tan largo: si has perdido tu empleo puedes padecer ansiedad o estrés, aquellos que han pasado este periodo en soledad o han sufrido la pérdida de seres queridos en estas circunstancias pueden sufrir episodios de depresión, mucha gente experimenta problemas de convivencia o terrible sobrecarga y bloqueo en el teletrabajo; por supuesto, los miedos a la enfermedad, la hipocondría y los trastornos obsesivos de limpieza se han disparado.

En ocasiones no sabemos lo que un psicólogo puede hacer por nosotros. Otras veces es por cuestiones de privacidad o simplemente por falta de tiempo que no queremos acudir a terapia. Por ello la telepsicología es una metodología que ha venido para quedarse, como complemento a una terapia presencial o como terapia en sí misma. Muchos profesionales han comenzado a probar esta modalidad de atención que nosotras ya implementamos hace tiempo para pacientes que habían cambiado de ciudad de residencia o cuyos horarios hacían imposible desplazarse para acudir a terapia. La psicología presencial seguirá existiendo, todo aquella modalidad que venga a complementarla o a suplir lugares dónde ella no llega será bienvenida.

Madres solteras: cómo llevar el confinamiento

Madres solteras: cómo llevar el confinamiento

El 80 % de las familias monoparentales está formado por mujeres. A las dificultades laborales, económicas y de conciliación laboral habituales viene ahora a sumarse la crisis sanitaria y social provocada por el coronavirus

La situación actual de confinamiento en casa, en ocasiones con exigencias de teletrabajo, plantea un enorme desafío para las madres solteras. Adaptarse al entorno laboral virtual en un espacio reducido y sin intimidad suficiente, mientras se gestiona la escuela en casa y se proveen cuidados y atención al hogar y los hijos supone un reto ambicioso.

Después de hablar con muchas madres solteras estas semanas, nos gustaría aportar unas recomendaciones que pueden ayudar. Aunque ya adelantamos que el auto-cuidado y la paciencia van a ser dos ingredientes fundamentales.

Elige tus batallas

Estamos en una situación nueva y no conviene tirar de inercias ya establecidas. Merece la pena dedicar unos minutos a pensar cuáles van a ser realmente las tres o cuatro cosas importantes que vas a pedir a tu hijo durante el día. No elijas muchas más. No entres en conflictos innecesarios y elige bien en qué peleas vas a entrar y cuales tienen más y menos importancia.

Convierte el tiempo para ti en algo sagrado

Sabemos que es difícil. Para ti la cuarentena no es ese espacio de tiempo libre en el que dedicarse al yoga o a la lectura. Pero procura sacar al menos 10 ó 15 minutos al día para ti. Si dejas que el día te lleve, no los sacarás. Pero si te lo propones como un objetivo es posible que lo consigas. Algunas nos habéis contado que aprovecháis las mañanas y otras las noches.  Recuerda que si tú no estás bien, tus hijos e hijas tampoco lo estarán: la paciencia, el equilibrio mental… dependen de recargar las pilas de vez en cuando. Recuerda que NECESITAS esos minutos.

Testea a amigos y vecinos

Tal vez puedas solicitar solidaridad de tus vecinos para que realicen una compra por ti si estás superada. Tal vez algún amigo o familiar te ayude a elaborar el menú semanal y la lista de la compra para ese menú. Sabemos que quita mucho tiempo planificarlo, comprarlo y luego colocarlo en casa con las adecuadas medidas de seguridad. E ir al supermercado con un niño pequeño puede resultar ahora mismo muy desafiante.

Desempolvate de la culpa

La culpa no puede participar en esta crisis sanitaria. En estos momentos puede que las pantallas sean un aliado para ti, seguramente más de lo que te gustaría, pero es lo que hay. Ya habrá tiempo para volver a la normalidad. Por el momento, es necesario “sobrevivir”.

Etiqueta tus miedos

Hay madres que nos han contado cuáles son sus miedos: a enfermar con niños a su cargo, a dejar a sus hijos para ir a trabajar en sanidad, a no llegar a fin de mes por una reducción de jornada… Es importante ser conscientes de las emociones y aceptar que están ahí. Son del todo normales en esta situación. Respira, coloca la mano en tu pecho y permítete ese momento de desbordamiento. Tal vez dentro de un rato te encuentres mejor.

Busca algún aspecto positivo

Dentro de toda la dificultad podemos buscar algo positivo. No se trata de consolarse, el reto está evidentemente ahí y no puede minimizarse, pero sí podemos conectar con algún aspecto positivo de esta realidad: tal vez tu hijo te haya sorprendido mostrando madurez en algún momento de estos días, o te haya abrazado fuerte al verte desbordada, puede ser que incluso te haya ayudado en algo o te haya hecho reír. Recuerda esos momentos y sonríe, son valiosos.

Pide apoyo aunque sea virtual

Hay madres que están atravesando la cuarentena con familiares u otras madres solteras. Esta decisión logística es de gran ayuda. Pero para muchas no ha sido posible ni adecuado si los padres son mayores y son población de riesgo. En este caso, recibir apoyo emocional o desahogo a través de conversaciones con gente de confianza y otras madres en la misma situación es fundamental.

Detecta cuándo estás al límite

Si llega un momento en que no puedes más, si sientes que estás perdiendo el control y notas que el peso de los días se va acumulando y no recuperas por las noches, no dudes en solicitar ayuda profesional. Son síntomas de alarma:

  • estar constantemente triste de forma habitual
  • no poder parar de llorar aunque lo intentes
  • tener constantemente insomnio
  • estar irritable de continuo
  • sentirte sin fuerzas y bloqueada

Si sientes que no puedes más: llámanos.

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Aroa Albert

Psicóloga infanto-juvenil en Valencia

Cómo afectan los conflictos de pareja a los hijos

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¿Cuál es mi tipo de ansiedad?

¿Cuál es mi tipo de ansiedad?

Si salimos a la calle y preguntamos, al azar, a las personas que circulan por ella, si alguna vez han tenido ansiedad, seguramente una gran mayoría nos responderán afirmativamente. Esto es así porque la ansiedad, como cualquier otra emoción de las comúnmente etiquetadas como negativas, es un patrimonio humano universal. Pero no todas son iguales, existen diversos tipos de ansiedad.

¿Cómo ayudo a mi hijo o hija con el duelo?

¿Cómo ayudo a mi hijo o hija con el duelo?

Las pérdidas en la infancia Aunque duela, no hay nada más natural que morir o perder a un ser querido. Si queremos educar a niñ@s que puedan hacer frente a la vida con coraje y recursos, debemos enseñarles a afrontar las pérdidas.   ¿Cómo ayudar durante el duelo...

No poder decir adiós: duelos por coronavirus

No poder decir adiós: duelos por coronavirus

No poder decir adiós: los duelos por coronavirus

Perder a un ser querido provoca un sufrimiento intenso que abre el proceso emocional de duelo y deja paso a una serie de fases hacia la aceptación de la pérdida. Las pérdidas por coronavirus, dadas sus circunstancias, bloquean los procesos normales de duelo.

psicología del dueloatención psicológica

¿Hay distintos tipos de duelo?

Para entender porqué los duelos por coronavirus suponen un reto psicológico de tal magnitud, antes hay que saber que existen dos tipos de duelo. En condiciones normales, la mayoría de duelos se elaboran satisfactoriamente y nos permiten, pasado un tiempo de dolor, seguir adelante con nuestras vidas y proyectarnos hacia el futuro: son los llamados duelos adaptativos. Sin embargo, existe otro tipo de duelo, llamado duelo complejo, complicado o no resuelto, en el que el proceso se enreda gravemente hasta el punto de necesitar ayuda psicológica para lidiar con la aparición de trastornos del estado de ánimo.

Duelos por COVID-19: pronóstico complejo

Los fallecidos por complicaciones derivadas del coronavirus y sus familiares se están viendo sometidos a una situación de alto impacto emocional. Estamos asistiendo a pérdidas repentinas en entornos de alta incertidumbre en los que, además, no se ha permitido acompañar en los últimos momentos de vida a nuestro ser querido. Esta compleja situación se agrava por el hecho de no poder echar mano del apoyo social y de los ritos de decir adiós que tanto ayudan a asimilar las pérdidas. A los psicólogos nos preocupa que muchas de estas situaciones puedan acabar en un proceso de duelo complicado.

Las pérdidas rápidas cuestan más de asimilar

Despedirse de un ser querido largamente enfermo es extremadamente doloroso, pero favorece procesos de duelo previos al fallecimiento. Las pérdidas repentinas y asociadas a gran incertidumbre, como es el caso de los enfermos graves de coronavirus, favorecen la aparición de duelo complicado. Los enfermos que fallecen de coronavirus sufren un empeoramiento grave en cuestión de pocas horas y su tratamiento y pronóstico está rodeado de gran incertidumbre dada la novedad de la enfermedad. Asimilar la enfermedad y la muerte en pocos días puede superar nuestra capacidad de asimilación.

Perder en la distancia complica el duelo

Los sanitarios que luchan a diario en las UCI´s hacen una labor encomiable con los pacientes que mueren en estas circunstancias, cogiéndoles la mano en los últimos momentos de vida. Pero la imposibilidad de asistir a las últimas horas de vida de un familiar representa un factor de riesgo para duelo complejo. Saber que nuestro ser querido ha fallecido o va a fallecer solo resulta una losa enorme que levantar. Sentimientos de rabia, impotencia y culpa, junto con la aparición de pensamientos recurrentes sobre cómo habrán sido sus últimos momentos, se entremezclan y amplifican el sufrimiento.

La ausencia de rituales de despedida empeora el pronóstico

La cultura de los funerales en nuestro país nos ayuda a tomar consciencia de la pérdida. Poder velar a ese familiar o amigo, contar con el apoyo social y las muestras de cariño de aquellos que deciden acompañarnos en esos duros días nos permite empezar a asimilar la realidad. Sin estos pasos previos a la aceptación, el proceso se hace más duro. Verse privados de los abrazos consoladores, enterrar en solitario y de manera rápida, volver al confinamiento obligatorio sin poder compartir los primeros momentos con las visitas habituales de condolencia… son circunstancias que retrasan o incluso bloquean el inicio de un duelo saludable.

Consejos para superar duelos por coronavirus

No podemos devolverte a tu ser querido ni tampoco retornarte esos últimos momentos. Lamentamos que estés atravesando por una pérdida semejante. Te sugerimos que, en la medida de lo posible, encuentres la fuerza para seguir nuestras recomendaciones. No te quitarán el dolor, nada puede hacerlo; pero te ayudarán a comenzar a digerir la situación.

Permítete el desahogo emocional

No tengas miedo ni vergüenza a desahogarte; expresa tus sentimientos y apóyate en las personas de tu entorno, aunque sea a través de videollamada, teléfono o whatsapp. Busca recibir apoyo social a través de las redes sociales de personas que conocían a tu ser querido, hazles partícipes de tu pérdida, homenajéale. Necesitas recibir esas muestras de cariño, respeto y pesar que tu ser querido se merece. Recibir comentarios, compartir recuerdos, observar cómo tantas personas apreciaban a quien acabas de perder es una necesidad psicológica. Piensa que esas personas también le han perdido y que, juntas, suponéis el puzzle emocional de su recuerdo.

Busca modos de decir adiós

Si te has visto privado de los ritos de despedida, construye el tuyo propio. Escribe una carta que ayude a expresar lo que te ha faltado por decirle a esa persona, lo que sientes, lo que quieres recordar. Piensa en algún lugar especial en el que, al acabar la cuarentena, puedas dejar la carta a modo de ofrenda. Crea una caja con frases, canciones o imágenes que te recuerden a esa persona e introduce dentro los objetos más representativos que te gustaría conservar de una manera especial. Prende una vela en señal de homenaje, si este rito puede ayudarte. Plantéate repetir alguna ceremonia cuando acabe el confinamiento del modo que tú o tu ser querido hubierais deseado, si piensas que eso puede ayudarte

Trátate con cariño y no te exijas

Todo lo que sientes en estos momentos está permitido. Todo es normal. Puedes experimentar sentimientos muy intensos que pueden desconcertarte a ti mismo o a tu entorno. No los juzgues, son el modo de ventilar el dolor condensado que tienes dentro. Comprende que son legítimos y no te los guardes, airéalos con otras personas del modo en que puedas en estos momentos, escríbelos, cántalos… cualquier cosa que sientas que puede ayudarte a sacarlos fuera. Los sentimientos negativos se llaman así no porque sean malos, sino porque pueden ser extremadamente dolorosos. Estos sentimientos difíciles son necesarios para que el proceso del duelo comience y acabe.

Acepta vivir el duelo sin bloquearlo

Los duelos hay que afrontarlos o acaban por quedarse enquistados en nosotros hasta que el paso del tiempo hace que eclosionen desbordándonos o paralizándonos. Proponerse olvidarlo cuanto antes o continuar con la vida al día siguiente como medida de protección para evitar sufrir suele traer problemas más adelante. Conviene, a no ser que sea estrictamente necesario (en ocasiones lo es), evitar fármacos sedantes que enmascaren el dolor por la pérdida. Necesitamos sentir conscientemente.

Pide ayuda profesional si la necesitas

Si te sientes desbordado o bloqueado emocionalmente, no dudes en buscar ayuda profesional. Son circunstancias muy duras las que estás viviendo. La mayoría de profesionales estamos ofreciendo terapia online en estos momentos, a falta de asesoramiento presencial. Es difícil gestionar situaciones complejas como las que estamos viviendo. Perder a un ser querido en estos momentos es extremadamente desafiante. Tienes toda nuestra solidaridad.

Eva Monteagudo

Psicóloga de adultos y parejas

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Las 7 fases del confinamiento

Las 7 fases del confinamiento

¿Qué esperar mientras estamos en cuarentena?

El confinamiento forzoso al que estamos sometidos nos ha arrebatado de repente gran parte de lo que definía nuestra vida. Además, esta cuarentena está motivada por una crisis sanitaria que nos impacta profundamente y activa nuestros miedos más ancestrales.

Maneja la cuarentenaCuarentena con niños

Asimilar esta ruptura de la cotidianeidad supone atravesar un proceso de duelo colectivo para todos nosotros. Como en todo duelo, estamos a travesando unas etapas repletas de sentimientos difíciles. Permitirnos estas emociones y saber gestionarlas nos ayudaran a adaptarnos.

Con este post pretendemos que conozcáis las diferentes fases que estamos atravesando como individuos y como sociedad, para haceros sentir más preparados y ayudaros a reconocer dónde os encontráis y poder afrontar este proceso de duelo compartido.

Las 7 etapas del duelo que estamos atravesando

El impacto emocional

Shock inicial. Esta etapa ya ha quedado atrás en nuestro caso. Otros países se enfrentan ahora a esta fase.

Los pensamientos habituales en esta etapa son: He ido oyendo con distancia información desde China, desde Italia, hasta que por sorpresa… ¿Cómo es posible que haya llegado a España?

La negación

Sensación total de incredulidad sobre las noticias que nos llegan. También hemos atravesado ya esta fase.

Pensamientos comunes en la fase de negación: Están exagerando, esto no puede ser tan grave, cómo hemos llegado a este punto, serán cuatro casos aislados, a mi seguro que no me pasa, voy a seguir haciendo mi vida, es como una gripe…

En esta fase, ser críticos y aceptar la posibilidad de que esto nos esté pasando a nosotros es saludable. Nuestra recomendación para los países que ahora afrontan esta etapa serían: Sé objetivo, valora la situación real e intenta afrontarlo adoptando la mejor opción que consideres: quedarte en casa, ayudar a recopilar material, adoptar medidas de protección con las personas más vulnerables, etc.

El miedo y la incertidumbre

Se endurecen las medidas y parece que entonces reacciono, se apodera de mí el miedo, pero no todo el mundo atraviesa un miedo sano que hace mantener precauciones y actuar con cabeza, sino que en algunas personas crece un miedo patológico que provoca un pánico con tendencia catastrófica a lo desconocido. Muchos españoles estamos en estos momentos saliendo de esta fase y entrando en la siguiente.

Durante esta etapa es habitual focalizar las culpas en alguien y la mayor parte de las conversaciones se centran en la mala gestión o los errores del pasado reciente.

Es común que los pensamientos giren en torno a: de esta no salimos, seguro que lo cojo, esto no lo vamos a poder parar, qué pasará luego con mi trabajo y el de mi familia, cómo voy a sobrevivir este tiempo, cómo no han tomado medidas antes…

Puedes ayudarte a ti mismo de esta manera: reconoce el miedo y acéptalo, intenta ajustarlo y verlo como una emoción negativa y necesaria, pero no extrema. Es decir, yo puedo pensar que es una situación mala la que estamos viviendo y llevarlo con cierta ansiedad pero que no llegue a bloquearme, o puedo pensar que es una situación espantosa y el fin del mundo y mantener un estado de angustia permanente e imposible de sostener durante toda la cuarentena.

Aquí podrán aparecer también sentimientos de rabia, que en gran parte de las ocasiones sólo enmascaran la siguiente fase, la tristeza.

La tristeza

Abatimiento, soledad, apatía, pérdida de energía, decepción, sensación de estar perdiendo el tiempo… son algunos de los sentimientos que afloran en esta fase. Esta es nuestra fase actual o está a punto de serlo. La cuarentena se ha alargado, la búsqueda de recursos de las primeras etapas se ha agotado y la energía baja. Los chats de whatsapp van calmándose, las visitas a los supermercados espaciándose, la cotidianeidad del confinamiento golpea ahora con dureza.

¿Qué pensamientos pueden aparecer?: Que sólo estoy (para las personas que realizan el confinamiento en solitario), no lo aguanto más, ya nada va a volver a ser lo que era antes, ya me veo arruinado, ahora que empezaba a remontar en la vida, todo me pasa a mí, esto no va a salir bien, no voy a poder aguantar esta etapa, no tengo ganas ya de nada, no me concentro…

Pensamiento adaptativo: Reconoce tu tristeza, entiende que es una emoción natural en estos momentos, que pasará. Acéptala sin luchar contra ella, la tristeza también se irá y dará paso a nuevas etapas. Este proceso esta vivo y no estás solo en él, todos estamos juntos contigo. Valorar los motivos que hacen que me encuentres así y permítetelo.

Eso sí, no conviene estancarnos excesivamente en bucle durante esta fase o supondrá para nosotros un daño psicológico a corto, medio e incluso largo plazo.

Lo reconozco, me lo permito y sigo avanzando.

La asimilación

Empiezo a tolerar el confinamiento y parece que me estoy haciendo a las nuevas rutinas dentro de casa. Dentro de poco podremos entrar en esta etapa. Tal vez algunas personas ya lo estén haciendo.

Pensamiento adaptativo: No estoy prisionero, lo hago por el bien social. Yo elijo respetar las normas para acabar con esta situación entre todos y por tanto, también habré contribuido a acabar con el virus. Todo pasará.

Tengo que pasar un periodo aún indefinido en estas condiciones y necesito que mis pensamientos no estén constantemente dirigidos a una situación catastrófica. Conviene centrarnos en aquellos que nos hacen los días más agradables y en ser consciente de qué actividades puedo plantearme para sentirme mejor cada día.

La adaptación

Me he acostumbrado al tiempo en casa y a seguir las restricciones impuestas con cierta normalidad. Conozco las rutinas que me favorecen y he dejado de vivir en un miedo insano y en la constante queja.

Tal vez nos quede un poco para llegar a esta etapa pero, ánimo, en unos días llegará.

El fin del confinamiento

Sí, ¡este momento ocurrirá! Será el momento de recopilar aprendizajes, de poner en práctica las enseñanzas que consideremos importantes y prepararnos para comenzar otra nueva etapa.

Recomendación: Inicia ésta fase con prudencia, las medidas restrictivas irán progresivamente eliminándose, por lo que no será el momento de cometer excesos ni comerse el mundo el primer día sin masticar; piensa en aprender a saborear mejor los detalles de la vida

RECUERDA…

Las fases no tienen un tiempo definido, dependerá de las diferencias individuales en cuanto a: situación particular, recursos personales, estrategias de afrontamiento y herramientas de resolución que hayamos adquirido durante nuestra vida. Además, no son independientes y pueden llegar a solaparse dos e incluso tres etapas al mismo tiempo.

Permítete sentir las emociones, tener días malos y no crearte expectativas o exigencias irreales para la situación que mantenemos. Y recuerda, todo esto pasará, es una etapa temporal y transitoria y ya queda menos para que entre todos la superemos.

¡ANIMO!

Nosotras también atravesamos estas fases. Te comprendemos. Las pasamos contigo. Si te atascas, cuenta con nosotras para brindarte todas las estrategias que te ayuden a no quedarte atascado en ninguna de las fases.

Eva Monteagudo

Psicóloga de adultos y parejas

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