EMDR

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EMDR: qué es, cómo funciona y para qué se utiliza

 


Si has buscado información sobre terapias para el trauma, es muy probable que te hayas encontrado con las siglas EMDR. En este artículo te explicamos en qué consiste, cómo es una sesión y si puede ser una opción adecuada para ti.

Qué es el EMDR

EMDR son las siglas de Eye Movement Desensitization and Reprocessing (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares). Fue desarrollado a finales de los años 80 por la psicóloga estadounidense Francine Shapiro, quien observó que ciertos movimientos oculares parecían reducir la intensidad emocional de los recuerdos perturbadores.

Cómo funciona el EMDR

El EMDR se basa en una idea central: cuando vivimos una experiencia traumática, el cerebro puede no llegar a procesarla con normalidad, y el recuerdo queda almacenado de forma «no resuelta», con toda su carga emocional, sensorial y de creencias asociadas.

Durante la terapia, el especialista realizará alguno de los tres tipos de estimulación bilateral:

  • Visual: siguiendo con los ojos el movimiento de un dedo o una luz.
  • Auditiva: escuchando sonidos alternos en cada oído.
  • Táctil: mediante pequeños toques alternos en las manos.

Esta estimulación bilateral parece facilitar que el cerebro reprocese la información de forma más adaptativa. Como resultado, el recuerdo pierde intensidad emocional y queda integrado como un recuerdo del pasado, sin la carga de malestar que tenía antes.

Una de las ventajas del EMDR es que no requiere relatar el suceso traumático en detalle ni de forma repetida, algo que sí ocurre en otros enfoques terapéuticos. Esto lo convierte en una opción especialmente respetuosa para quienes encuentran difícil o revictimizante hablar extensamente de lo ocurrido.

La estimulación bilateral es solo una parte del proceso con una terapia basada en EMDR. El protocolo consta de ocho fases en las que se conceptualiza el problema, se estabiliza a la persona, se determinan los diversos elementos de la experiencia traumática, se procesa bilateralmente, se instalan creencias adaptativas, se rastrea corporalmente en busca de sensaciones residuales, se cierra el proceso y se reevalúa.

¿Es el EMDR adecuado para ti?

Si sientes que hay experiencias del pasado que siguen afectando a tu presente, ya sea en forma de ansiedad, recuerdos intrusivos, dificultades en tus relaciones o malestar que no consigues explicarte del todo, el EMDR puede ser una herramienta muy útil dentro de tu proceso terapéutico.

Pide tu primera cita con nuestras especialistas y descubre si el EMDR puede ayudarte en tu proceso de recuperación.

 

 

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¿Depresión o crisis existencial? Cómo distinguirlas en personas con altas capacidades.

¿Depresión o crisis existencial? Cómo distinguirlas en personas con altas capacidades.

Las crisis existenciales en las altas capacidades

Hay personas que, desde fuera, parecen tenerlo todo bajo control. Cumplen con sus responsabilidades, funcionan, se adaptan y siguen adelante. En apariencia, todo está bien. Sin embargo, por dentro puede existir un peso difícil de explicar.

No se trata de tristeza constante, debilidad ni de una personalidad complicada. Es otra cosa: profundidad, lucidez y una sensibilidad elevada. Y cuando una persona piensa y siente con mayor intensidad, también puede experimentar un malestar profundo.

Duele no encajar del todo. Duele no encontrar espacios donde la forma de pensar tenga lugar. Duele sentir que la vida “funciona”, pero no se vive como auténtica. Ese malestar silencioso —el que aparece cuando nadie mira— no siempre es depresión. En muchos casos, es el inicio de una crisis existencial en personas con altas capacidades.

crisis existenciales en altas capacidades
QUÉ ES UNA CRISIS EXISTENCIAL

Una crisis existencial no es un colapso visible ni una caída repentina. Tampoco implica “tocar fondo”. Es una pregunta interna persistente: ¿quién soy y por qué estoy viviendo de esta manera?

Se trata de una tensión entre la vida interior y la vida cotidiana, entre lo que la persona es y lo que muestra hacia fuera. No implica deseos de dejar de vivir, sino de dejar de vivir de una forma que ya no encaja.

Altas capacidades y malestar emocional en la vida adulta

En las personas con altas capacidades, este tipo de crisis es relativamente frecuente. Suelen sentir más, pensar más y observar con mayor profundidad. Perciben matices que otras personas no registran y necesitan coherencia entre lo que sienten y la forma en que viven.

Muchas veces, la crisis aparece en la edad adulta, a menudo entre los 35 y los 40 años. Para entonces, la persona ya ha hecho lo que se esperaba de ella: estudiar, trabajar, establecer vínculos, mantener rutinas. Y, aun así, aparece un vacío persistente.

Ese vacío no es apatía ni falta de motivación. Es la sensación de que la vida no se siente verdaderamente propia.

La adaptación temprana y la desconexión personal

Gran parte de este malestar tiene que ver con la adaptación temprana. Muchas personas con alto potencial aprendieron desde jóvenes a adaptarse más que a escucharse. Priorizaron lo que era adecuado sobre lo que deseaban.

Con el tiempo, funcionar en piloto automático se volvió habitual y el contacto con la intuición y el deseo personal se fue debilitando. La vida sigue adelante, pero algo interno empieza a desajustarse.

 

superdotacion
¿SEÑALES DE UNA CRISIS EXISTENCIAL

La crisis existencial no comienza con dramatismo. Aparece de forma silenciosa, pero profunda. Algunas señales habituales son:

  • Sensación persistente de vacío, sin tristeza clara.
  • Falta de sentido o coherencia interna.
  • Preguntas frecuentes como “¿para qué hago todo esto?” o “¿esto es realmente vivir?”.
  • Desconexión con proyectos o actividades que antes parecían adecuados.
  • Rechazo a lo superficial y necesidad de conversaciones con significado.
  • Sensación de vivir una vida correcta, pero no auténtica.

Estas señales no indican fragilidad emocional ni un trastorno psicológico. Indican una necesidad profunda de autenticidad.

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depresion en altas capacidades
CRISIS EXISTENCIAL Y DEPRESIÓN: DIFERENCIAS IMPORTANTES

Cuando una persona se siente vacía o desconectada, lo habitual es pensar en depresión. Sin embargo, la crisis existencial en personas con altas capacidades no encaja del todo en los criterios de la depresión clínica.

No suele haber pérdida generalizada de interés, deterioro funcional significativo ni bloqueo emocional. Lo que aparece es lucidez, inquietud, cuestionamiento interno y una fuerte necesidad de vivir de forma coherente con la propia identidad.

Por falta de información específica, este proceso puede confundirse con depresión, aunque se trate de experiencias diferentes.

crisis personales en personas con altas capacidades
LA CRISIS EXISTENCIAL COMO OPORTUNIDAD DE CAMBIO

Aunque es un proceso doloroso, la crisis existencial también puede convertirse en un punto de inflexión. Obliga a detenerse, mirarse con honestidad y revisar decisiones que quizá ya no representan a la persona. No destruye la identidad. La revela. Permite dejar de sobrevivir para empezar a vivir con mayor sentido y autenticidad.

Si al leer este texto sientes que algo conecta contigo, buscar apoyo profesional puede ser un paso importante. No porque haya algo mal en ti, sino porque atravesar este tipo de procesos en soledad suele resultar más difícil.

Un acompañamiento adecuado puede ayudarte a comprender lo que te ocurre, ordenar lo que sientes y reconectar con una forma de vida más alineada contigo mismo. A veces, entender lo que pasa por dentro es el primer paso para volver a sentirte en casa.

Recuperar la normalidad alimentaria tras las Navidades con un TCA

Recuperar la normalidad alimentaria tras las Navidades con un TCA

Una etapa desafiante

Las navidades son un período lleno de cambios, emociones intensas y, para muchas personas con trastorno de la conducta alimentaria (TCA), pueden ser fechas especialmente complicadas, tanto antes como después.

 La comida, el romper las rutinas habituales y los encuentros sociales pueden generar ansiedad, confusión y malestar. Si sientes que durante las celebraciones no has podido seguir tus pautas alimentarias habituales, es importante recordar que la recuperación es un proceso, y cada paso cuenta. Aquí te proponemos algunas estrategias para recuperarte tras las navidades si tienes un TCA que te ayudarán a retomar una relación más equilibrada con la comida.

Acepta lo que sientes

Es normal sentir emociones intensas después de un período de cambio como las Navidades. La culpa, la ansiedad y la frustración pueden aparecer. Aceptar estas emociones es el primer paso para gestionarlas de forma saludable. Te sugerimos que te tomes un tiempo para reflexionar sobre lo que sientes: anotar tus pensamientos puede ayudarte a comprenderte mejor y aliviar la carga emocional. Habla con alguien de confianza también.

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Poner por escrito ayuda

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NO TE JUZGUES

Retoma las rutinas poco a poco

  • Reanudar una rutina alimentaria estructurada puede proporcionar estabilidad. Sabemos que no es fácil, por eso te damos las siguientes indicaciones.
  • Establece horarios regulares para las comidas y meriendas, esto te ayudará, procura seguir  las pautas que te haya proporcionado tu psicólogo/a y nutricionista.
  • Esto puede ayudarte a retomar la normalidad sin caer en patrones extremos de restricción o compensación, manteniendo un patrón equilibrado.
OBSERVA TU PROCESO PERSONAL

Registra tus pensamientos

Tras las fiestas, es común que surjan pensamientos negativos sobre el peso, la alimentación o el cuerpo. No te dejes arrastrar por ellos. Una buena práctica es escribir lo que piensas y sientes, sin tratar de cambiar nada. Solo observa y pon en palabras esas
emociones y pensamientos. De esta manera, podrás identificar patrones y empezar a abordarlos de forma más consciente con el apoyo de tu terapeuta.

Cada camino hacia la recuperación es único. Evita compararte con los demás, cada persona tiene su propio tiempo, y compararte solo genera frustración y ansiedad. Céntrate en tu proceso, en lo que has logrado y en los pequeños avances que, aunque parezcan pequeños, son pasos fundamentales hacia tu bienestar.

BUSCA APOYO

Reconecta con la comida de modo consciente

Aunque el foco debe estar en ti mismo, contar con un sistema de apoyo es fundamental. Hablar con amigos, familiares o tu terapeuta sobre tus preocupaciones puede ayudarte a aliviarlas y hacer frente a cualquier dificultad. No tengas miedo de compartir lo que sientes, ya que eso te permitirá procesar mejor tus emociones y reducir el estrés relacionado con la comida.

El mindfulness es una herramienta poderosa en este proceso. Practicarlo puede ayudarte a estar más presente durante las comidas, reconociendo las señales de hambre y saciedad de tu cuerpo. Antes de comer, respira profundamente y fíjate en cómo te sientes. Durante la comida, intenta masticar despacio y saborear cada bocado, sin distracciones. Esta práctica te ayudará a reducir la ansiedad y a mejorar la relación con la comida.

La transición a una normalidad alimentaria después de las Navidades puede ser un desafío, pero también es una oportunidad para reafirmar tu bienestar y fortalecer tu proceso de recuperación. Ten paciencia contigo mismo/a, valora cada pequeño logro y recuerda que, con el apoyo adecuado y una aproximación equilibrada, es posible encontrar el camino hacia una relación más saludable con la comida.

TCA

Trucos para evitar que una dieta acabe en trastorno alimentario

Trucos para evitar que una dieta acabe en trastorno alimentario

Tras las vacaciones, se vuelve al cole, se vuelve al trabajo, se vuelve a la rutina. Pero, muchas personas, tras desinhibirse con la comida en verano, también desean volver al cuerpo previo a las vacaciones; o incluso aprovechar el año escolar para ponerse en forma de una vez por todas.

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TCA y pensamiento mágico

TCA y pensamiento mágico

Cuando el pensamiento mágico se convierte en una regla rígida

TCA
Cuando alguien convive con un trastorno de la conducta alimentaria (TCA), a veces puede desarrollar creencias sobre la comida y el cuerpo como pensar que comer un determinado alimento hará que engordes al instante, que no comer nada hoy te hará perder peso rápidamente, o que evitando ciertos alimentos podrás controlar mejor tu cuerpo. A esto se le llama pensamiento mágico. Suele aparecer como un intento de manejar la ansiedad o el miedo al aumento de peso y, en la práctica, puede llevar a saltarse comidas, controlar de forma obsesiva lo que se come o crear pequeños rituales en torno a la alimentación.
Por qué se produce
El pensamiento mágico suele aparecer como una forma de intentar sentirse en control sobre la alimentación y el cuerpo, aunque no sea realmente eficaz. Cuando alguien tiene un TCA, puede percibir la comida como una amenaza o como algo que hay que dominar, y el cerebro busca reglas o rituales que parezcan proteger frente a ese miedo. Por eso surgen ideas como “si no como esto no engordo” o “si evito ese alimento, tengo control sobre mi cuerpo”. Estas creencias no eliminan la ansiedad, pero ofrecen una sensación momentánea de orden y seguridad, aunque sea ilusoria, y refuerzan los comportamientos rígidos que dificultan la recuperación.
Qué efectos puede tener
El pensamiento mágico puede hacer que la alimentación deje de ser algo natural y agradable, y que se convierta en fuente de tensión y preocupación. Al crear reglas rígidas sobre qué comer o cuándo, la persona puede sentirse atrapada en un ciclo de control y culpa que afecta su bienestar emocional y su relación con los demás. Esto no significa que esté haciendo algo “mal”, sino que la mente intenta protegerse frente a los miedos y la incertidumbre, aunque de forma equivocada. Con el tiempo, estas creencias pueden dificultar disfrutar de las comidas, limitar la vida social y hacer que los cambios de hábitos se perciban como más complicados de lo que realmente son.
Cómo se puede trabajar
Trabajar con el pensamiento mágico en los TCA suele implicar un enfoque integral que combina apoyo psicológico y nutricional. Con la ayuda de profesionales, la persona aprende a identificar y comprender los pensamientos que le generan preocupación sobre la comida y el cuerpo, y a verlos con perspectiva. También se practican formas de alimentación más flexibles y equilibradas, de modo que comer deje de ser una fuente constante de estrés. Al mismo tiempo, se adquieren herramientas para manejar la ansiedad o los impulsos de manera saludable, y se fomenta una relación más amable y comprensiva con el propio cuerpo. Todo esto permite recuperar poco a poco la confianza y el bienestar emocional, y favorece la recuperación de manera segura, sin sentirse juzgada ni presionada.
TCA
El pensamiento mágico es una forma que la mente encuentra para intentar sentirse protegida frente al miedo y la incertidumbre. Reconocerlo y abordarlo con ayuda profesional es un paso fundamental para mejorar la relación con la comida y con uno mismo. Si sientes que esto te ocurre a ti o a alguien cercano, en APAI Psicólogos somo expertas en TCA, podemos ayudarte y acompañarte de manera comprensiva y cercana. No hace falta enfrentarlo sola o solo: coge cita y comienza tu camino hacia una relación más saludable con la comida y tu cuerpo.
Mireia Belda

Mireia Belda

Psicóloga experta en TCA

Perfeccionismo: cuando la auto-exigencia se convierte en un problema

Perfeccionismo: cuando la auto-exigencia se convierte en un problema

El perfeccionismo suele verse como algo positivo. En un mundo que premia la
productividad y el éxito, esforzarse al máximo parece una buena cualidad. Sin embargo,
cuando la autoexigencia se vuelve excesiva, puede terminar afectando seriamente nuestra
salud mental. ¿Cómo saber si hemos cruzado la línea de lo saludable? ¿Qué podemos
hacer para gestionarlo mejor?

El perfeccionismo no se trata solo de querer hacer las cosas bien, sino de sentir que
cualquier error es inaceptable. Las personas con este rasgo establecen estándares altos y,
cuando no los cumplen, se castigan mediante la autocrítica. Esto puede generar altos
niveles de ansiedad, estrés y otros problemas emocionales.

 Tipos de perfeccionismo

Existen distintos tipos de perfeccionismo:

• Perfeccionismo autoimpuesto: cuando una persona se exige constantemente
alcanzar metas casi imposibles.

• Perfeccionismo orientado hacia los demás: cuando se espera que los demás
cumplan con expectativas muy elevadas.

• Perfeccionismo socialmente impuesto: cuando sentimos que el entorno nos
exige la perfección y tememos ser rechazados si no la alcanzamos.

¿Cómo saber si el perfeccionismo es un problema?

Si la autoexigencia está interfiriendo con tu bienestar, es posible que el perfeccionismo
esté jugando en tu contra. Algunas señales de alerta incluyen:

• No disfrutar los logros porque «siempre se puede hacer mejor».
• Un miedo paralizante al fracaso que te impide intentar cosas nuevas.
• Ser muy duro contigo mismo y sentirte culpable por pequeños errores.
• Procrastinar por temor a no cumplir con tus expectativas.
• Sentir que nunca es suficiente, sin importar cuánto esfuerzo pongas

¿Cómo puede afectarnos el perfeccionismo?

Cuando la autoexigencia se vuelve excesiva, puede afectar varias áreas de nuestra vida:

• Salud mental: Aumenta el riesgo de padecer trastornos de ansiedad y trastornos
alimentarios, de entre otros.
• Relaciones interpersonales: Puede generar conflictos al imponer expectativas
poco realistas a los demás.
• Productividad y desempeño: En lugar de ayudarte a rendir mejor, el miedo al
error puede hacerte procrastinar o sentirte agotado

¿TE IDENTIFICAS CON TODO ESTO?

Estrategias para manejar el perfeccionismo

1. Equivocarse es parte del proceso: No se trata de fallar menos, sino de aprender
más. Cometer errores no significa fracasar, sino crecer.
2. Establece expectativas más realistas: En lugar de buscar la perfección, intenta
fijar metas alcanzables y valorar cada paso del camino.
3. Practica la autocompasión: Trátate con la misma amabilidad que tendrías con
un amigo en tu situación.
4. Cambia la mentalidad de «todo o nada»: En lugar de ver solo éxito o fracaso,
intenta apreciar los avances, por pequeños que sean

    5. Aprende a delegar: No todo tiene que recaer sobre ti. Confiar en los demás y
    compartir responsabilidades puede aliviar la carga emocional.
    6. Establece límites con el tiempo y la energía: Definir horarios de descanso y
    momentos de ocio ayuda a evitar el agotamiento y fomenta el equilibrio entre la
    vida personal y profesional.
    7. Busca apoyo profesional: Un/a psicólogo/a puede ayudarte a identificar patrones
    perfeccionistas y trabajar en estrategias para reducir su impacto

    Conclusiones

    El perfeccionismo puede parecer una cualidad admirable en un principio, pero cuando se
    lleva al extremo, puede tener consecuencias serias en nuestra salud mental y bienestar
    general. Reconocer que la autoexigencia está afectando negativamente tu vida es el primer
    paso hacia el cambio. Si sientes que tus esfuerzos por alcanzar la perfección te están
    sobrepasando, buscar ayuda profesional es crucial. En APAI Psicólogos podemos
    ayudarte a identificar patrones perfeccionistas y trabajar contigo para desarrollar
    estrategias más saludables y equilibradas. No tienes que enfrentar el perfeccionismo
    solo/a. Nuestro equipo de profesionales está aquí para apoyarte en tu camino hacia una
    vida más plena y sana.

    .

    Referencias
    • Dweck, C. S. (2006). Mindset: The New Psychology of Success. Random House.
    • Flett, G. L., & Hewitt, P. L. (2002). Perfectionism: Theory, Research, and
    Treatment. American Psychological Association.
    • Flett, G. L., Nepon, T., & Hewitt, P. L. (2016). «Perfectionism, depression, and
    suicide risk.» Journal of Clinical Psychology, 72(7), 690-704.
    • Hewitt, P. L., & Flett, G. L. (1991). «Perfectionism in the self and social contexts:
    Conceptualization, assessment, and association with psychopathology.» Journal
    of Personality and Social Psychology, 60(3), 456.
    • Neff, K. D. (2011). Self-Compassion: The Proven Power of Being Kind to
    Yourself. HarperCollins.
    • Shafran, R., Egan, S., & Wade, T. (2010). Overcoming Perfectionism: A Self-Help
    Guide Using Cognitive Behavioral Techniques. Robinson.

    ANSIEDAD

    Pensamientos Intrusivos: Comprendiendo su naturaleza y tratamiento

    Pensamientos Intrusivos: Comprendiendo su naturaleza y tratamiento

    ¿Y si a un familiar le pasa algo?, ¿y si doy un volantazo y provoco un accidente?, ¿quiero a mi pareja?, ¿sería capaz de hacer daño a mi hijo?…  Si todas estas cuestiones han sonado en algún momento por tu mente, has experimentado lo que se denominan pensamientos intrusivos.

    Estas ideas son una experiencia común, pero a menudo muy incomprendida que puede afecta a personas de todas las edades. Se caracterizan por ser creencias no deseadas, a menudo perturbadoras, que aparecen de manera repentina e involuntaria en la mente.

    Este artículo tiene como objetivo explorar qué son los pensamientos intrusivos, por qué ocurren, qué y cuáles son las opciones de tratamiento posibles.

     ¿Qué son los Pensamientos Intrusivos?

    Los pensamientos intrusivos son imágenes, ideas o impulsos que se presentan de forma involuntaria y al traerlos a la mente la persona los cataloga como inaceptables o perturbadores ya que entren en conflicto con los valores y la autoimagen que la persona tiene de sí misma. Asimismo, pueden variar en intensidad y frecuencia, y suelen ser ajenos a las creencias y valores de la persona que los experimenta. Algunos ejemplos reales de este tipo de ideas pueden ser: “Voy a hacer daño a mi bebé”, “Quizá soy capaz de tirarme por este balcón.” “Si pienso en tener sexo con él/ella es porque lo deseo.”, “Mis hijos van a caerse al agua y no voy a poder salvarlos.”, “Voy a meter un volantazo y provocar un accidente.”, “¿Quiero a mi pareja? ¿Y si no lo quiero?

    ¿Por qué mi mente piensa cosas que yo no creo?

    Los pensamientos intrusivos a menudo se originan en la forma en que nuestro cerebro procesa la información y las emociones. Pueden ser el resultado de síntomas de ansiedad, situaciones estresantes o como resultado a vivencias traumáticas relacionadas con la situación imaginada. La mente trae las “peores” situaciones posibles para que te prepares en caso de que eso pudiera suceder.

    El origen de los pensamientos intrusivos radica en el deseo personal de no querer actuar como se piensa. La obsesión tiene una función positiva y un propósito de ser, aunque ahora no puedas comprenderlo.  Asimismo, el entorno en el que vives también puede contribuir a la aparición de estos pensamientos. Factores como la cultura, la educación y las experiencias de vida pueden moldear la forma en la que respondes a esos pensamientos. Por ejemplo, crecer y vivir en un entorno rígido, crítico y/o exigente puede ser un caldo de cultivo para cuestionarse y juzgar en exceso tu forma de pensar.

    ¿Qué significa tener pensamientos intrusivos?

    Tener pensamientos intrusivos no significa que estés “loco” o seas “débil”.

    Ideas son una manifestación de la complejidad de la mente humana.

    Muchas personas experimentan pensamientos intrusivos sin que esto interfiera significativamente en su vida diaria.

    Bien es cierto que a muchas personas les generan malestar clínicamente significativo desencadenando síntomas de ansiedad como consecuencia de la sensación de pérdida de control. Además, de sentir culpa y vergüenza por experimentar ideas que categorizan como inapropiados o dañinas, y por ultimo, se generar una tristeza por la lucha constante contra ellos, lo que genera desesperanza.

    ¿TE SOBREPASAN O PROCOVAN MALESTAR INTENSO?

    Aquí están las opciones de tratamiento

    1. Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    La TCC es uno de los enfoques más efectivos para tratar pensamientos intrusivos. Se centra en identificar y cambiar patrones de pensamiento negativos. La TCC incluye técnicas como la reestructuración cognitiva (identificación y gestión de pensamientos irracionales) y la exposición a pensamientos y situaciones temida por el paciente.

    Exposición: La exposición gradual a los pensamientos o situaciones temidas puede ayudar a reducir la ansiedad.

     

    1. Mindfulness y Meditación

    Las prácticas de mindfulness y meditación pueden ser útiles para manejar pensamientos intrusivos. Estas técnicas enseñan a las personas a observar sus pensamientos sin juzgarlos, permitiendo que pasen sin engancharse emocionalmente a ellos. La aceptación de los pensamientos intrusivos como algo natural puede disminuir su impacto. Además, la meditación puede ayudar a devolver la atención al presente del individuo, salir de su mente y conectar con la vida que le rodea.

    1. Medicación

    En algunos casos, la medicación pueden ser un complemento eficaz a corto plazo, como antidepresivos o ansiolíticos, para ayudar a regular los neurotransmisores en el cerebro y reducir la ansiedad asociada con los pensamientos intrusivos. Es importante que cualquier tratamiento farmacológico sea supervisado por un profesional de la salud.

     

     

    1. Autocompasión

    Tratarte a ti mismo con amabilidad, comprensión y aceptación, especialmente en momentos de sufrimiento o dificultad es una práctica que puede ayudar a gestionar los pensamientos intrusivos y la angustia que posteriormente provocan.  Concretamente, mediante ejercicios de meditación, escritura reflexiva y un diálogo interno compasivo podremos garantizar un enfoque más saludable y efectivo para poder lidiar con ellos.

    Conclusiones

    Los pensamientos intrusivos forman parte del procesamiento normativo del cerebro, así como de la experiencia humana.  En algunos casos, pueden ser desafiantes y perturbadores para quienes los experimentan. Comprender qué son, por qué ocurren y cómo pueden tratarse es fundamental para manejar su impacto. A través de la terapia, la psicoeducación, la atención plena y el autocuidado, es posible aprender a manejar estos pensamientos de manera efectiva y vivir una vida más plena y satisfactoria. Si bien los pensamientos intrusivos pueden ser incómodos, no tienen que definir nuestra experiencia ni nuestra identidad y, con el apoyo adecuado, es posible encontrar paz y equilibrio.

    Si te gustaría saber cómo manejarlos y aprender a gestionarlos, puedes ponerte en contacto con nosotros.

    .

    Bibliografía

    La regulación afectiva, la mentalización y el desarrollo del self [Fonagy, P.,

    Gergely, G., Jurist, E., Target, M., 2002] http://www.desenvolupa.net/ index.php/Articles/Mentalizacion-apego-y-regulacion-emocional. –

    Angelina-Graell-Gustavo-Lanza-10-2014/Mentalizacion-apego-y- regulacion-emocional.-Angelina-Graell-Gustavo-Lanza-10-2014

     

     

    Jarero, I. (2014). Comentarios sobre el Trastorno por Estrés Postraumático Complejo: Perspectivas del DSM-5 y del CIE-11. Revista Iberoamericana de Psicotraumatología y Disociación. Vol. 6. Num. 1. ISSN: 2007-8544

     

    Winnicott, D (1994). Los procesos de maduración y el ambiente facilitador.

    Estudios para una teoría del desarrollo emocional. Barcelona: Editorial PaidósMentalizacion-apego-y-regulacion-emocional. -Angelina-Graell-

     

    Mentalización, apego y regulación emocional. · Angelina Graell, Gustavo Lanza (10/2014)

    Noemí López

    Psicóloga

    ANSIEDAD

    APAI Psicólogos - Nutriemoción
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