¿Qué es la coordinación de parentalidad?

Es un proceso en el que un profesional de la salud mental altamente especializado en salud mental, resolución de conflictos y desarrollo infantil y conocedor del ámbito judicial, guía a la pareja para que sea capaz de ejercer de forma adecuada su rol parental. Es decir que lleven a cabo las medidas propuestas por el juez en su sentencia de custodia.

El coordinador de parentalidad puede ser designado de dos formas: bien los progenitores se ponen de acuerdo para llevar a cabo este proceso o bien es designado por el juez.

Básicamente el objetivo del coordinador de parentalidad será capacitar a los progenitores a llevar a cabo las medidas que ha dictado el juez respecto a la custodia de los menores y esto, en ocasiones, supone flexibilizar estas medidas y adaptarlas mejor a la realidad de la familia.

 

¿En qué aspectos se centra?

Se centra en el BIENESTAR DEL MENOR  y en aquellas cosas que suelen ser foco de problema entre sus padres y repercute negativamente:

  • La comunicación entre los progenitores sueles ser muy poco constructiva.
  • Discrepancias en los estilos de crianza
  • Cómo realizar los cambios durante los regímenes de visita
  • Situaciones enconadas de conflicto

 

¿Cómo se realiza?

Es un proceso acotado en el tiempo con una duración de, aproximadamente, 6 meses y unas 10 sesiones, aunque se puede prolongar más en el tiempo si fuera necesario.

Las entrevistas se realizan de forma individual o conjunta con los progenitores dependiendo de las circunstancias del conflicto, con los niños y niñas para saber su parecer e incluso con otros miembros de la familia si se considerase necesario.

Este proceso no es una terapia familiar, ya que se centra, única y exclusivamente en el rol parental y en la relación paterno-filial.

Lo primero que se hace es acordar los objetivos, qué se quiere mejorar, cuál va a ser la metodología para hacerlo… y todo ello se plasma en un acta que es firmada tanto por los progenitores como por el coordinador de parentalidad. Ésta será la hoja de ruta que guiará todo el proceso. Este plan de parentalidad se irá trabajando para llegar a unos acuerdos mínimos que les permita funcionar de una forma adecuada como progenitores asegurando el bienestar de hijos o hijas.

Una vez puesto en marcha los objetivos se realiza un seguimiento para ver en qué medida se están cumpliendo y si hay una necesidad de ajuste o mejora.

Cuando todo el proceso finaliza el Coordinador de Parentalidad, si ha sido designado por el juez, emitirá un informe final que se remitirá a su señoría. De hecho, una de las principales ventajas de esta figura es que trabaja como un auxiliar al juez pudiendo sugerir cambios en las medidas de custodia que se han dictado o guiarle en la toma de decisiones.

Si han sido las partes de mutuo acuerdo los que han acudido, se formalizará un acta de finalización del proceso que  puede servir de base, si así se deseara, al establecimiento amistoso de un nuevo plan de parentalidad.

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