Los niños lo están haciendo genial

PERO SUS RITMOS DE COMIDA Y SUEÑO HAN CAMBIADO

Veamos cómo adaptarnos a sus nuevos ritmos biológicos

Después de tres semanas de confinamiento nuestras rutinas de adultos se acomodan, poco a poco, a esta nueva situación. Vamos aprendiendo a lidiar con el teletrabajo o a encontrarnos sin él, a hacernos un hueco en una casa llena de gente, a hacer ejercicio frente al televisor o a asomarnos a la ventana para tener con los vecinos esas conversaciones de ascensor que ahora echamos de menos. Nuestros hijos también están dando lo mejor de sí mismos para adaptarse, pero sus ritmos biológicos han cambiado y conviene saberlo para no entrar en una guerra injusta e improductiva con ellos.

La cantidad de comida

El equilibrio calórico se ajusta a la exigencia física. Es probable que notes que a tus hijos les cuesta más comerse todo lo que les pones en el plato. Su nivel de actividad se ha visto reducido de forma drástica, así que es lo normal. Acostúmbrate a poner cantidades menores y a ser más indulgente a la hora de negociar. Eso sí: evita que picoteen entre horas por puro  aburrimiento o controla si están comiendo de forma compulsiva por ansiedad.

La hora de dormir y levantarse

A estas alturas la mayor parte de niños y niñas en edad escolar tienen clase online. Si no tienen horarios de entrada al colegio podemos adaptar los horarios a la tendencia de nuestro hijo. ¿Es más “alondra” y funciona mejor por la mañana o es más “búho” y prefiere despertarse más tarde?  Podemos flexibilizar la hora de levantarse y acostarse siempre que el total de horas de sueño sea el adecuado y que los horarios sean más o menos estables a lo largo de la semana.

Dales luz natural

La exposición a la luz les ayudará a regularse e interiorizar los ritmos diarios. Es importante, en la medida de lo posible, que los niños se expongan a la luz natural de forma habitual. Para ello basta con ponernos a jugar junto a una ventana bien iluminada un par de horas al día. Aprovechad también para mirar a lo lejos, a un punto fijo, que es uno de los consejos que nos dan los oftalmólogos para evitar sobrecargar nuestros ojos ahora encerrados entre cuatro paredes.

Las rutinas de los “findes”

Por último aprovechemos el fin de semana para saltarnos (con medida) todas estas normas: que se levanten y acuesten más tarde, que la película de la sobremesa se acompañe de palomitas o chuches y que se olviden de los deberes hasta el lunes. Así, cuando te pidan meterse en tu cama, comer curasanes de chocolate o pasarse dos horas frente a la consola siempre puedes decirle que las excepciones son para el fin de semana. Diferenciar los días de entre semana de los findes de semana les va a ayudar mucho durante las semanas que quedan.

#LoEstaisHaciendoMuyBien

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Ana Borja Royo

Psicóloga infanto-juvenil

 

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