Terapia de duelo

Las personas tenemos la capacidad y tendencia a vincularnos emocionalmente con personas, objetos, capacidades, animales, profesiones, etc.

El duelo es la pérdida de aquello con lo que hemos establecido esa vinculación emocional. Por lo tanto, es evidente que a lo largo de nuestra vida vamos a experimentar diversos procesos de duelo.

Psicología adultos > Gestionar el duelo

niño con ansiedad

El duelo no es una patología

Esta universalidad del proceso de duelo es lo que tiene que llevarnos a entender que el duelo no es una patología sino un proceso humano normal y universal. Como se trata de una experiencia humana natural no es algo que deba curarse, es decir, no es ninguna enfermedad. No siempre es necesario acudir al psicólogo cuando se está en duelo.

¿Por qué se confunde el duelo con algo “a curar”?

Cada persona expresa su duelo de una manera determinada. Y en un mismo proceso de duelo puede haber una variación importante en la forma de expresar el dolor. Dentro de las expresiones normales de duelo puede haber reacciones intensas parecidas a las que se tienen cuando se tiene un problema psicológico, pero eso no quiere decir formen parte de él. En la mayoría de los casos forman parte del proceso humano universal de la pérdida. Por ejemplo, uno de los síntomas frecuentes del duelo es la intensa tristeza, síntoma que también está presente en depresiones, sin por ello convertir una pérdida en un Trastorno Depresivo Mayor que necesite un tratamiento por parte de un psicólogo. No obstante, que no sea una patología no quiere decir que, en algunos casos, la persona no pueda beneficiarse de una adecuada atención clínica por parte de un psicólogo.

Los retos del duelo

En un proceso de duelo nos enfrentamos a cuatro retos.

Gestionar la pérdida

En primer lugar, tenemos que aceptar el hecho de que se ha producido esta pérdida; esto no es fácil, de hecho, son reacciones muy frecuentes el estupor, la negación o la sensación de que no es real.

Gestionar nuestras emociones

En segundo lugar, nos enfrentamos a la tarea de gestionar las emociones dolorosas de la pérdida, que pueden ser muy intensas y pueden desbordarnos a nosotros y a nuestro entorno.

Gestionar nuestro día a día

En tercer lugar, hemos de adaptarnos a un mundo en el que aquello que hemos perdido ya no está. El mundo sigue girando pero falta esa parte que era tan importante para nosotros. Es, pues, un mundo nuevo, diferente, en el que tenemos que seguir viviendo.

¿Qué es normal en un duelo?

A nivel emocional

Es normal experimentar tristeza, angustia, impotencia, enfado, culpa o soledad, pero también insensibilidad o sensación de extrañeza respecto al mundo o nosotros mismos.

A nivel cognitivo

Es habitual estar confuso, no creérselo, tener muchas rumiaciones sobre el tema y también imágenes recurrentes. Frecuentemente se tiene una sensación de que la otra persona pueda estar presente o podemos imaginar oírlo o verlo.

A nivel corporal

Podemos experimentar los síntomas de ansiedad más frecuentes, como malestar en la boca del estómago, sensación de no poder respirar o tragar, taquicardia o sensación de debilidad.

A nivel conductual

Muy frecuentemente podemos tener problemas para dormir o comer, deseos de estar solos, llanto y suspiros, necesidad de atesorar objetos personales de la persona fallecida o de visitar lugares significativos. En ocasiones sentiremos la necesidad de hablar con él, y hablar sobre él con otras personas.

Un duelo complicado

El duelo, como otros procesos de la vida, también puede tomar un curso patológico. Es lo que llamamos un duelo complicado o traumático y sí es necesario el tratamiento por parte de un psicólogo. Algunos indicativos de duelo complicado son los siguientes:

  • Pensamientos recurrentes de que se debería haber muerto con el fallecido.
  • Enlentecimiento psicomotor muy notorio.
  • Deterioro largo e intenso de las funciones de la vida laboral o familiar.
  • Alucinaciones diferentes a oír o ver fugazmente a la persona fallecida.
  • Frialdad excesiva o ausencia total de respuesta emocional prolongada.

Tratamiento psicológico del duelo

Como el duelo es un proceso normal, no es necesario acudir al psicólogo siempre y cuando la persona sienta que no lo necesita o el entorno no observe que los síntomas revisten gravedad.

La labor del psicólogo será ayudar a la persona a hacer la pérdida real, favoreciendo todo lo que ayude a tomar conciencia de la pérdida. También puede ayudar informar sobre qué fases tendrá el duelo y dar esperanza respecto a que un duelo normal es un proceso limitado en el tiempo. Suele ser útil ayudar a completar cosas que se quedaron a mitad y favorecer una red social y familiar de apoyo. Por último, favorecer la búsqueda de metas y sentido a la vida y muerte tras la pérdida.

 

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