ANSIEDAD
5 junio 2017


Dolor social y emocional en el cáncer

Se habla mucho de cáncer. Es una enfermedad con la que cada vez tenemos más relación. Todos tenemos personas cercanas que han estado en un proceso oncológico, o lo hemos estado nosotros mismos. Por eso es importante saber de cáncer, y saber de cáncer va más allá de saber de palabras como quimioterapia, radioterapia o tumor.

La persona con cáncer se ve inmersa en un momento vital que no había previsto y, con frecuencia, todo su sistema emocional se enfrenta a un reto que le supone una capacidad de adaptación importante.

El dolor emocional en el cáncer

Las personas nos adaptamos a los cambios y a los retos, en gran medida, gracias a nuestras emociones. Sentir algo nos lleva a actuar de una determinada manera, y eso es importante. Solemos sentirnos cómodos con las emociones agradables, y nuestro entorno también. Pero no solemos sentirnos tan a gusto con las emociones incómodas, al igual que las personas que nos rodean. Esto es algo que se ve claramente en las personas que están atravesando un proceso oncológico y sus familiares.

Ansiedad, miedo, estrés, rabia…

Para adaptarnos a esta nueva situación, es fácil que lo primero que aparezca sean emociones relacionadas con la ansiedad, el miedo, el estrés. Más adelante, aparecer también emociones relacionadas con el enfado, la rabia o la frustración debido a los tratamientos. En determinados momentos también emociones de tristeza, desesperanza o desilusión. ¿Cómo nos relacionamos con estas emociones? La respuesta suele ser: mal. Ni queremos tenerlas ni queremos que las tenga alguien cercano. Pero es muy importante permitirse estas emociones tal y como aparezcan, poder atravesarlas en el momento que nos visiten, atreverse a estar con ellas, pues no son nuestras enemigas, sino nuestras aliadas.

El dolor social en el cáncer

El dolor social se expresa en la soledad. El apoyo social es imprescindible en la recuperación, de hecho es el mejor predictor de recuperación. Por ello es importante reducir el dolor social, es decir, la sensación de soledad emocional, de no ser entendido. El dolor social se deriva de la no aceptación de los familiares y amigos del dolor emocional del paciente con un proceso oncológico. Si el entorno no aguanta que el paciente esté triste, esté ansioso, esté con altibajos, tenga miedo… el paciente se sentirá solo y ahí comenzará su sufrimiento social, que vendrá a sumarse a su sufrimiento emocional.

Si tienes un familiar o amigo que atraviesa un tratamiento oncológico, acompáñale en la emoción que tenga en cada momento, no le juzgues ni castigas si la tiene, no te enfades si no cambia su estado anímico.

El cáncer reta a nuestros pilares personales básicos

Para comprender a esa persona que quieres y que está atravesando este reto, considera que su enfermedad está atentando contra algunos de sus pilares básicos.

Imagen personal

El cáncer atenta, por ejemplo, contra su propia imagen personal: debido a los tratamientos o la evolución de su enfermedad, puede perder el pelo, verse sometida a una cirugía que extirpa una parte de su cuerpo, o estar desaliñado o con aspecto desmejorado.

Rendimiento personal

Atenta también contra su rendimiento: probablemente antes del tratamiento no se encontrara mal y, ahora que lo inicia, está exhausto, bajo de defensas, se siente enfermo, con naúseas y vómitos (esto es muy duro, puesto que rompe los esquemas que habitualmente tenemos de un tratamiento médico: normalmente nos encontramos mal o sentimos dolor y con el tratamiento nos sentimos mejor. En el cáncer, sin embargo, muchas veces es al revés, pues muchos son asintomáticos, y comenzamos a sentirnos enfermos al hacer el tratamiento)

Toda ayuda es poca

Además del tratamiento médico que, como es lógico, es indispensable, existen otras ayudas que han demostrado ser eficaces pues, al hacer uso de ellas y mejorar nuestro estado de ánimo, solemos alimentarnos mejor, movernos más y adherirnos mejor a las indicaciones médicas, lo cual resulta en mejor pronóstico para nuestra enfermedad.

Ayuda psicológica

Los psicólogos pueden ayudar con: relajación, ejercicios de imaginería para fortalecer la percepción de control personal y autoestima, terapia cognitivo-conductual (con apoyo farmacológico su el medico lo considera oportuno), mindfulness e hipnosis para el dolor.

Mª José Miguel Quilis

Psicóloga de adultos en Valencia

Directora Apai Psicólogos

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