Celos Infantiles

Los celos infantiles son una emoción que puede aparecer cuando vuestros hijos experimentan un cambio en su entorno más cercano, como la aparición de un nuevo hermanito, ya sea porque habéis ampliado la familia con un nuevo embarazo o porque, tras una separación, habéis decidido rehacer vuestra vida sentimental y ha aparecido en el panorama el hijo de vuestra nueva pareja.

niño con ansiedad

¿Qué son los celos en los niños?

Los celos son un sentimiento de resentimiento y envidia hacia otra persona cuando se percibe una amenaza hacia algo que considera como propio, la inquietud ante la posibilidad de que la persona amada no nos preste atención en favor de otra.

Esto produce una sensación de frustración al creer que ya no somos correspondidos emocionalmente por las personas queridas (padres, parejas…) o, al menos, con la intensidad y frecuencia que deseamos o necesitamos.

Ante situaciones que provocan un desequilibrio en la dinámica familiar ya establecida y que generan un esfuerzo de adaptación emocional en vuestro hijo, el niño experimenta una sensación de pérdida respecto a sus figuras de apego más importantes: los padres. Como psicólogos, nos gustaría informaros de que esta emoción de celos infantiles, aunque es incómoda, es normal y vuestro hijo seguramente necesitará un tiempo para asimilar la situación.

Por qué surgen los celos en los niños

Ante situaciones que provocan un desequilibrio en la dinámica familiar ya establecida y que generan un esfuerzo de adaptación emocional en vuestro hijo, el niño experimenta una sensación de pérdida respecto a sus figuras de apego más importantes: los padres. Como psicólogos, nos gustaría informaros de que esta emoción de celos infantiles, aunque es incómoda, es normal y vuestro hijo seguramente necesitará un tiempo para asimilar la situación.

Rivalidad entre hermanos

En el caso de los niños, la causa de celos más frecuente que vemos en nuestro trabajo como psicólogos es la rivalidad con los hermanos por la atención de los padres, pero también pueden aparecer frente a la atención prestada hacia primos, otros niños con los que compartan su tiempo y, en el caso de familias reconstituidas, ante una nueva relación de pareja del progenitor.

Llegada de un nuevo hermanito

En el caso del nacimiento de un hermano durante la primera infancia es importante preparar al futuro hermano mayor y seguir unas pautas básicas para que la nueva llegada suponga un cambio lo más positivo posible para todos.

¿Cómo expresan los niños sus sentimientos de celos?

En ocasiones, el problema no son tanto los celos infantiles como la forma de expresarlos. Algunos niños viven los celos infantiles con tanta rabia que pueden pegar al recién llegado, o destrozar objetos, pueden insultar, o coger rabietas desmesuradas.

Sin embargo, las manifestaciones más evidentes de los celos varían según la edad del niño. En la primera infancia se suelen dar conductas que los psicólogos llamamos “regresivas”, es decir, propias de niños más pequeños: volverse a hacer pipí encima, pedir beber en biberón o el chupete, no querer dormir solos… Cuando son más mayores son más habituales conductas agresivas: enfados, rabietas, comportamientos desafiantes… Pueden ir acompañadas o no de una manifestación explícita de estos celos: “le quieres más a él que a mí”, “a ella nunca le riñes” o de desvalorizaciones propias “nunca hago nada bien”, “no sirvo para nada”…

No es malo sentir celos

Hay que explicarles que, aunque está permitido sentirse celoso y no es nada malo, hemos de encontrar una manera saludable de expresar esos celos infantiles. Este reto, cuando hay apretones a los brazos del bebé, o empujones o golpes, no es fácil de realizar, seguramente el niño se siente muy amenazado por la nueva situación y no sabe canalizar el miedo o el enfado de otra manera.

Cómo gestionar los celos infantiles

Conviene permitirle expresar los celos infantiles con palabras, hablando abiertamente de ellos, enseñarle que los celos no son algo malo ni inadecuado, sino que son una emoción más como lo puede ser la alegría, el miedo, la ilusión…, sólo que unas son emociones cómodas y otras son emociones incómodas, pero que está permitido sentirlas todas porque, aunque parezca que no, nos ayudan a adaptarnos a nuevas situaciones.

En nuestra labor como psicólogos, muchas veces vemos que los papás fuerzan a sus hijos a reprimir los celos infantiles, o le fuerzan a querer o llevarse bien con esa nueva persona aparecida en su familia. No es buena idea, pues acabará sintiéndose culpable por tener celos infantiles o acabará experimentando un rechazo más duradero que podía haberse resuelto de forma natural.

La conducta a seguir va a depender, también, de su edad, pero básicamente debe seguir los siguientes criterios:

Afrontarlo de manera natural

Nuestra primera recomendación como psicólogos es “acoger” la emoción, validarla, ponerle nombre y hacerle frente de una forma natural. Adaptándose a la edad y nivel de comprensión del niño, explicarle que lo que está sintiendo se llama celos, que es normal sentirlos cuando aparece una nueva persona con la que compartir a los que queremos. Asegurar después que nuestro amor hacia él/ella no ha disminuido lo más mínimo, sino todo lo contrario. Admitir ciertas evidencias que el niño está viviendo: “es cierto que últimamente pasamos poco tiempo juntos”, si es el caso. Dejarle hablar y expresar su malestar, en vez de defendernos de sus palabras. Aunque los hechos que nos relata el niño suelen estar magnificados o amplificados, incluso tergiversados, para él es fundamental sentirse escuchado y comprendido.

Ponerse en su lugar

Empatizar y ponernos en su lugar no implica ser indulgentes o “ceder” ante los malos comportamientos. De hecho, la mejor prueba que podemos darle a un niño de que todo es igual que antes de que apareciera su nuevo “rival” es, precisamente, mantener los límites y las normas que consideramos importantes. Así se le puede explicar “aunque sé que te da mucha rabia que no te pueda atender en este momento, sabes que no se deben tirar cosas porque nos puedes hacer daño”

Evitar hacer comparaciones

Es importante también no comparar con la otra persona objeto de los celos, sino buscar las diferencias y características especiales de cada uno.

Es decir, no decir “a ti te quiero mucho porque también te portas muy bien” sino, “me encanta tu imaginación, tus abrazos de buenas noches, lo mucho que me ayudas cuando vamos de compras…” Hacerle ver que es una persona única y valiosa por sus cualidades. Intentar compartir algo de tiempo en exclusiva haciendo alguna actividad que sea de su agrado y demostrar que nos gusta pasar tiempo junto a ellos.

Tratamiento psicológico de los celos

Si la cosa se os desborda y no sabéis cómo manejar esta compleja situación, nuestro departamento de psicología infantil puede ayudarlos. No dudéis en pedir una cita con nuestras dos psicólogas infantiles que tenemos en nuestro gabinete del centro de Valencia. En la primera sesión no tenéis que traer a vuestro hijo al psicólogo, con venir los padres es suficiente, pues será una visita de evaluación en la que veremos en qué consiste exactamente la situación y os daremos unas pautas para corregirlas.

Unos celos infantiles corregidos a tiempo generan relaciones sanas entre hermanos, hermosas relaciones para toda la vida. Pero unos celos infantiles mal gestionados por parte del entorno pueden enconar una situación que, a veces, es difícil de revertir si se alarga.

 

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