PSICOLOGÍA JURÍDICA
19 febrero 2018
Violencia intrafamiliar y términos afines
Si el proceso de separación o divorcio de una pareja nunca es fácil, es una situación especialmente complicada cuando se produce en un contexto de violencia intrafamiliar.
Violencia intrafamiliar: violencia doméstica
La violencia doméstica o violencia intrafamiliar se define como «la violencia ejercida en el terreno de la convivencia familiar o asimilada, por parte de uno de los miembros contra otros, contra alguno de los demás o contra todos ellos».
¿Qué es la violencia intrafamiliar?
En otras palabras, la violencia intrafamiliar se refiere a todos aquellos gestos violentos, ya sea con la fuerza física o con el hostigamiento, el acoso o la intimidación, que se producen en el seno de un hogar y que lleva a cabo, por lo menos, un miembro de la familia contra otro. En cualquier caso, la violencia intrafamiliar tiene connotaciones especialmente graves debido a que se produce en un marco que se presupone de confianza, apoyo y cariño. Este carácter “intimo” o “privado” hace que, en muchas ocasiones, la víctima se encuentre en una situación de ambivalencia y de vergüenza a la hora de denunciar el maltrato.
Violencia de género
Mientras la violencia intrafamiliar se refiere a aquella que es ejercida sobre cualquier miembro de la familia (en forma de maltrato infantil, en forma de maltrato hacia las personas de la tercera edad, etc…), la violencia de género (a veces conocida como violencia marital) es aquella que se ejerce sobre la mujer por el mero hecho de serlo.
Las fases de la violencia intrafamiliar
Como hemos descrito anteriormente, la ambivalencia afectiva con la persona que maltrata, o la vergüenza por el estigma familiar dificultan la denuncia de la violencia, pero no son las únicas causas. Otra de las causas que dificulta que la víctima ponga fin a la relación de maltrato es que la dinámica del maltrato intrafamiliar presenta una forma cíclica que pasa por tres fases.
La primera fase: la presión inicial
En el inicio se produce un aumento de la exigencia del maltratador hacia la víctima, el comportamiento agresivo aumenta, se producen las agresiones verbales, portazos, romper objetos… la víctima intenta agradar y ajustar su comportamiento hacia las exigencias con el fin de evitar el estallido. Es común que se sienta responsable de lo que está pasando, que justifique al agresor, que esconda lo que está pasando…En ocasiones, la violencia física viene precedida de años de maltrato emocional.
La segunda fase: la calma tras la tormenta
La primera fase, que puede durar semanas o meses es seguida de un episodio agudo de violencia, tras el cual desaparece la tensión y el estrés del maltratador. Esta etapa también es conocida como “falsa luna de miel” y se caracteriza por un período de calma, no violento y de muestras de amor y cariño. En esta fase, puede suceder que el agresor tome a su cargo una parte de la responsabilidad por el episodio agudo, dándole a la pareja la esperanza de algún cambio en la situación a futuro. Actúa como si nada hubiera sucedido, promete buscar ayuda, promete no volver a hacerlo…
La tercera fase: cronificación
Una vez que la víctima ha tolerado continuar con la convivencia tras el episodio de violencia, confiada en el arrepentimiento y el cambio, si la pareja no decide asesorarse y analizar las dinámicas que han llevado a esa situación, la probabilidad de que el episodio se repita cuando pase un tiempo es muy elevada. Vuelve a darse cualquier situación, dentro o fuera de la familia, que predisponen que la persona que maltrata vuelva a perder el control sobre su conducta, tras el cual vuelve a mostrar de nuevo arrepentimiento, aunque éste de modo más corto, cada vez más corto, y el ciclo vuelve a empezar. La víctima va perdiendo la autoestima y con ella la poca capacidad que le quedaba para reaccionar.
El maltrato psicológico
El maltrato psicológico es una forma más de violencia, que también puede darse en el contexto de la violencia intrafamiliar, como hemos dicho antes.
¿En qué consiste el maltrato psicológico?
El maltrato psicológico puede consistir en:
- Rebajar, insultar, ridiculizar, humillar, utilizar juegos mentales e ironías para confundir.
- Intimidar, asustar con miradas, gestos o gritos. Arrojar objetos o destrozar la propiedad. Amenazar con herir, con matar, con suicidarse o con hacer daño a otras personas…
- Controlar de forma abusiva el dinero familiar, las recompensas o los castigos monetarios, o impedir a la pareja trabajar.
- Abuso sexual: presiones para abortar, menosprecio sexual, imposición de relaciones sexuales contra la propia voluntad o recurriendo a presión o engaño…
- Progresivo aislamiento de la víctima, celos excesivos, control abusivo de la vida del otro mediante vigilancia de sus actos y movimientos, escucha de sus conversaciones, impedirle tener amistades…
El peritaje psicológico en la violencia intrafamiliar
¿Qué evalúa el peritaje psicológico?
En el peritaje psicológico de situaciones de violencia familiar se sigue un protocolo que trata de establecer, en primer lugar, la constatación del maltrato y la violencia psicológica que ha tenido lugar. En segundo lugar, las consecuencias psicológicas que dicho maltrato ha causado a la víctima y, por último, que la causa de dichos daños psicológicos ha sido la situación de maltrato. Este proceso se realiza mediante entrevistas y cuestionarios. En el caso del peritaje psicológico de menores de corta edad pueden utilizarse otros recursos como el juego o las narraciones.
¿Cómo se realiza el peritaje psicológico?
Es importante que el peritaje psicológico se realice de forma completa, rigurosa y científica, ya que la labor del perito consiste en proporcionar, en el contexto jurídico, una información rigurosa y correctamente argumentada sobre la que apoyar la decisión judicial. Evidentemente esto no quita que deba ser realizado con la máxima sensibilidad y empatía hacia las víctimas, especialmente si éstas son menores, para facilitar un proceso que es parte del camino hacia una vida mejor.
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