Ha llegado la “nueva normalidad”

Pero las emociones van a ser fluctuantes

Son muchos los retos a los que nos vamos a enfrentar

INDICACIONES PARA REGULARNOS EMOCIONALMENTE EN ESTA ETAPA

Identifica y expresa

Empieza por identificar qué emoción te invade y cuál puede ser su origen. Las emociones tienden a entremezclarse y es importante que profundices atravesando las secundarias que enmascaran a las verdaderas responsables de nuestro estado emocional. ¿No sabes cómo hacerlo? Nuestras psicólogas te pueden ayudar.

Una vez sé que me está pasando, entraría en juego el paso dos, ¿son emociones arrastradas del pasado o se han desencadenado en el presente? ¿Soy yo el responsable o factores externos están influyendo en mi forma de sentir?

Si tras analizar la emoción y valorar mis pensamientos asociados, considero que continúa siendo importante… entonces, ¡exprésalo!, saca lo que sientes y no dejes que se enquiste dentro de ti.

Detecta tus señales de alarma

Obsérvate y detecta que síntomas físicos y/o psicológicos ocurren en ti justo antes de producirse esos cambios de humor. Aprender a reaccionar en las primeras manifestaciones o señales facilitará gestionar de una forma más adaptativa cualquier emoción que sintamos.

La meditación

La meditación nos ayudará a focalizar la atención en las sensaciones del presente, aumentando las hormonas del bienestar y disminuyendo así las que fomentan el estrés. Valorar la importancia de concentrarnos en el presente desterrará la constante anticipación por el futuro.

La consciencia en el presente facilitará que valoremos lo que tenemos y lo que no tenemos. Mantener nuestra mente en aquello que no tenemos y que no depende de nosotros conseguirlo, significará decidir vivir en un estado de infelicidad constante.

Céntrate en aquello que tienes en este momento o en trabajar sólo las áreas que para conseguirlo dependan de ti.

Meditar sin entrenamiento o supervisión puede ser difícil o frustrante. Busca grupos de meditación online o pide que te enseñe un terapeuta si no sabes cómo hacerlo

Planes realistas

Dedica tiempo a tus prioridades y a aquello que sea importante y te haga sentir bien.

No te satures con un exceso de actividades que no puedas mantener,

que te generen más presión o desgana y

que te hagan resumir tu día en un fracaso o pérdida de tiempo.

Ejercicio y contacto social

Las fases de desescalada están contribuyendo a que podamos retomar el ejercicio al aire libre y a recuperar progresivamente el contacto social entre pequeños grupos no considerados de riesgo. El ejercicio y el contacto social nos ayudarán a liberar tensiones, a relajarnos y a conseguir que nuestro tiempo de descanso sea en mayor proporción reparador.

 

CAUSAS DE LA VARIABILIDAD EMOCIONAL DURANTE LA NUEVA NORMALIDAD

 

 

 

Malestar e insatisfacción personal

La insatisfacción personal genera en gran parte de las ocasiones el desbordamiento emocional. Éste suele ir dirigido hacia las personas que más confianza tenemos, que más queremos y con las que casualmente muchos estaréis viviendo en esta época.

Sentir que se han roto tus planes, desmontado tus proyectos, que te han robado dos meses de vida y que no sabes cómo vas a enfocar los meses que se avecinan, que no eres feliz con quién convives o que te supera la situación, hace que tu paciencia sea limitada y por tanto la variabilidad de tu estado de ánimo más acentuada.

El contagio emocional

El estado de ánimo de tu entorno puede influir súbitamente en tu propio estado. Podemos levantarnos con una buena actitud y cambiarla en cuestión de segundo tras percibir malestar en una persona cercana. Esto se producirá especialmente si la persona con la que convives lleva un tiempo en esa actitud negativa. Se apoderará en ti una inquietud interior producida por el cansancio de su repetida conducta desmotivante y descontrolará tus emociones.

Procrastinación

Dejar para más tarde puede generar altos niveles de frustración deteriorando tu autoestima si es de modo continuo.

Aplazar puede resultar una estrategia beneficiosa cuando queremos redistribuir alguna tarea que hoy no nos es posible concluir. De esta forma impediremos que nuestra autoexigencia nos sobrecargue o nos limite el descanso y el tiempo de desconexión. Sin embargo, cuando la estrategia de procrastinación se convierte en un hábito recurrente, puede llegar a producirnos un malestar importante.

Ser consciente al finalizar el día que no has hecho lo que tenías planeado, que no has sido capaz de levantarte, de cumplir tus objetivos, observando cada vez en mayor medida, una infinita acumulación de tareas pendientes, puede llegar a generarte una sensación de agobio, que mal gestionada, acabarás proyectando hacia los demás.

En estos momentos, la proscrastinación está alcanzando niveles muy acusados en muchas personas.

Problemas con la gestión del tiempo

El tiempo, deseado en tantas ocasiones, puede llegar a ser contraproducente si nos limitamos a pasar las horas sumergidos en pensamientos recurrentes catastrofistas. Invertir mi tiempo en rumiar sobre hechos subjetivos de un futuro que no puedo predecir con seguridad, contribuirá a generarme sensaciones desagradables de angustia y desesperanza.

El aislamiento social

El contacto social ayuda a la desconexión y a liberar la tensión que las responsabilidades diarias nos suponen. Reírnos con los amigos es uno de los mejores remedios para descargar tensión. Hablar de temas fuera del ámbito familiar nos ayudará a recuperar energía y sobrellevar las dificultades que pueden ir surgiendo en nuestro día a día.

La ausencia de estos encuentros y en ocasiones la falta de intimidad para sentirte a gusto en las videollamadas con tus amistades puede ocasionar ese desbordamiento emocional y la expresión desregulada de nuestro propio malestar.

Ahora estamos saliendo poco a poco de la cuarentena pero no vamos a poder recuperar nuestros hábitos sociales y lúdicos habituales en un tiempo… y esto va a ser difícil.

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María José Miguel

Psicóloga de adultos

Eva Monteagudo

Psicóloga de adultos y parejas

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