¿Y si a un familiar le pasa algo?, ¿y si doy un volantazo y provoco un accidente?, ¿quiero a mi pareja?, ¿sería capaz de hacer daño a mi hijo?…  Si todas estas cuestiones han sonado en algún momento por tu mente, has experimentado lo que se denominan pensamientos intrusivos.

Estas ideas son una experiencia común, pero a menudo muy incomprendida que puede afecta a personas de todas las edades. Se caracterizan por ser creencias no deseadas, a menudo perturbadoras, que aparecen de manera repentina e involuntaria en la mente.

Este artículo tiene como objetivo explorar qué son los pensamientos intrusivos, por qué ocurren, qué y cuáles son las opciones de tratamiento posibles.

 ¿Qué son los Pensamientos Intrusivos?

Los pensamientos intrusivos son imágenes, ideas o impulsos que se presentan de forma involuntaria y al traerlos a la mente la persona los cataloga como inaceptables o perturbadores ya que entren en conflicto con los valores y la autoimagen que la persona tiene de sí misma. Asimismo, pueden variar en intensidad y frecuencia, y suelen ser ajenos a las creencias y valores de la persona que los experimenta. Algunos ejemplos reales de este tipo de ideas pueden ser: “Voy a hacer daño a mi bebé”, “Quizá soy capaz de tirarme por este balcón.” “Si pienso en tener sexo con él/ella es porque lo deseo.”, “Mis hijos van a caerse al agua y no voy a poder salvarlos.”, “Voy a meter un volantazo y provocar un accidente.”, “¿Quiero a mi pareja? ¿Y si no lo quiero?

¿Por qué mi mente piensa cosas que yo no creo?

Los pensamientos intrusivos a menudo se originan en la forma en que nuestro cerebro procesa la información y las emociones. Pueden ser el resultado de síntomas de ansiedad, situaciones estresantes o como resultado a vivencias traumáticas relacionadas con la situación imaginada. La mente trae las “peores” situaciones posibles para que te prepares en caso de que eso pudiera suceder.

El origen de los pensamientos intrusivos radica en el deseo personal de no querer actuar como se piensa. La obsesión tiene una función positiva y un propósito de ser, aunque ahora no puedas comprenderlo.  Asimismo, el entorno en el que vives también puede contribuir a la aparición de estos pensamientos. Factores como la cultura, la educación y las experiencias de vida pueden moldear la forma en la que respondes a esos pensamientos. Por ejemplo, crecer y vivir en un entorno rígido, crítico y/o exigente puede ser un caldo de cultivo para cuestionarse y juzgar en exceso tu forma de pensar.

¿Qué significa tener pensamientos intrusivos?

Tener pensamientos intrusivos no significa que estés “loco” o seas “débil”.

Ideas son una manifestación de la complejidad de la mente humana.

Muchas personas experimentan pensamientos intrusivos sin que esto interfiera significativamente en su vida diaria.

Bien es cierto que a muchas personas les generan malestar clínicamente significativo desencadenando síntomas de ansiedad como consecuencia de la sensación de pérdida de control. Además, de sentir culpa y vergüenza por experimentar ideas que categorizan como inapropiados o dañinas, y por ultimo, se generar una tristeza por la lucha constante contra ellos, lo que genera desesperanza.

¿TE SOBREPASAN O PROCOVAN MALESTAR INTENSO?

Aquí están las opciones de tratamiento

  1. Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

La TCC es uno de los enfoques más efectivos para tratar pensamientos intrusivos. Se centra en identificar y cambiar patrones de pensamiento negativos. La TCC incluye técnicas como la reestructuración cognitiva (identificación y gestión de pensamientos irracionales) y la exposición a pensamientos y situaciones temida por el paciente.

Exposición: La exposición gradual a los pensamientos o situaciones temidas puede ayudar a reducir la ansiedad.

 

  1. Mindfulness y Meditación

Las prácticas de mindfulness y meditación pueden ser útiles para manejar pensamientos intrusivos. Estas técnicas enseñan a las personas a observar sus pensamientos sin juzgarlos, permitiendo que pasen sin engancharse emocionalmente a ellos. La aceptación de los pensamientos intrusivos como algo natural puede disminuir su impacto. Además, la meditación puede ayudar a devolver la atención al presente del individuo, salir de su mente y conectar con la vida que le rodea.

  1. Medicación

En algunos casos, la medicación pueden ser un complemento eficaz a corto plazo, como antidepresivos o ansiolíticos, para ayudar a regular los neurotransmisores en el cerebro y reducir la ansiedad asociada con los pensamientos intrusivos. Es importante que cualquier tratamiento farmacológico sea supervisado por un profesional de la salud.

 

 

  1. Autocompasión

Tratarte a ti mismo con amabilidad, comprensión y aceptación, especialmente en momentos de sufrimiento o dificultad es una práctica que puede ayudar a gestionar los pensamientos intrusivos y la angustia que posteriormente provocan.  Concretamente, mediante ejercicios de meditación, escritura reflexiva y un diálogo interno compasivo podremos garantizar un enfoque más saludable y efectivo para poder lidiar con ellos.

Conclusiones

Los pensamientos intrusivos forman parte del procesamiento normativo del cerebro, así como de la experiencia humana.  En algunos casos, pueden ser desafiantes y perturbadores para quienes los experimentan. Comprender qué son, por qué ocurren y cómo pueden tratarse es fundamental para manejar su impacto. A través de la terapia, la psicoeducación, la atención plena y el autocuidado, es posible aprender a manejar estos pensamientos de manera efectiva y vivir una vida más plena y satisfactoria. Si bien los pensamientos intrusivos pueden ser incómodos, no tienen que definir nuestra experiencia ni nuestra identidad y, con el apoyo adecuado, es posible encontrar paz y equilibrio.

Si te gustaría saber cómo manejarlos y aprender a gestionarlos, puedes ponerte en contacto con nosotros.

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Bibliografía

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Gergely, G., Jurist, E., Target, M., 2002] http://www.desenvolupa.net/ index.php/Articles/Mentalizacion-apego-y-regulacion-emocional. –

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Jarero, I. (2014). Comentarios sobre el Trastorno por Estrés Postraumático Complejo: Perspectivas del DSM-5 y del CIE-11. Revista Iberoamericana de Psicotraumatología y Disociación. Vol. 6. Num. 1. ISSN: 2007-8544

 

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Mentalización, apego y regulación emocional. · Angelina Graell, Gustavo Lanza (10/2014)

Noemí López

Psicóloga

ANSIEDAD

APAI Psicólogos - Nutriemoción
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