Fobia a conducir: amaxofobia

Esta fobia específica, es decir, delimitada a una situación u objeto, es más común de lo que se cree, pues la prevalencia ronda en torno al 30% de todos los conductores de nuestro país. Algunas de estas personas consiguen conducir, aunque con malestar, evitaciones, periodos de evitación; otras personas, aproximadamente la mitad, se sienten incapaces de conducir un coche.

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niño con ansiedad

El temor nos lleva a evitar masivamente esas situaciones. Esta evitación, en un primer momento, nos relaja pero no hace sino agravar el problema a largo plazo, pues acabamos ampliando el rango de situaciones evitadas. La agorafobia es un problema que interfiere gravemente con la rutina normal de la persona, por lo que es necesario ser tratado por un psicólogo.

Los conductores noveles que no acaban de consolidar la práctica

Hay varias causas para la fobia a conducir, y una de ellas es el hecho de haberse sacado el carnet de conducir dentro de los dos últimos años pero no haber tenido la oportunidad de practicar a menudo, o en absoluto. Conducir es una tarea compleja hasta que se consolidan los automatismos, y esto sólo de produce con la práctica. Por ello es muy importante disponer de un vehículo en la familia y facilitar que la persona que se acaba de sacar el carnet pueda practicar, mostrarle confianza, no inducirle miedos desproporcionados y confiar en sus propias capacidades. Las familias que no facilitan este proceso o lo boicotean pueden ser un factor desencadenante de una futura fobia a conducir.

Conductores habituales que atraviesan una situación de ansiedad

Otra de las causas por las que puede desarrollarse una fobia a conducir no reside en la inexperiencia. Puede ocurrir en conductores que cogen el coche con frecuencia y nunca antes han sentido reparo en conducir. En un momento dado de sus vidas, por los motivos que sean (estrés laboral, tensiones de pareja, problemas financieros, inquietudes de salud…), su sistema de alerta está activado y muy responsivo, es decir, que salta a la primera. Puede ocurrir que el cúmulo de estrés de sus vidas se desborde un día justo cuando estaban conduciendo, situación muy molesta, pues las taquicardias, la sudoración, la dificultad para concentrarse… van a provocar una sensación de peligro al volante.

Esta sensación puede provocar que eviten coger el coche para no pasar por ese malestar de nuevo, creyendo que conducir es el problema, cuando en realidad es una simple señal de aviso de que el estrés está en su vida. Momento para reflexionar o acudir a un psicólogo a ver qué nos está pasando. Las evitaciones del volante no solucionarán el problema y bajarán nuestra autoestima.

Conductores con malas experiencias al volante

En ocasiones, el miedo a conducir puede desarrollarse porque se ha vivido una situación traumática al volante, tanto uno mismo, como de modo visual, es decir, haber visto un accidente grave. La mente puede codificar la conducción como algo peligroso y alertarnos cada vez que vayamos a coger el coche en forma de ansiedad. De este modo, es fácil que pospongamos, que evitemos, o que huyamos de la conducción, generándose una fobia a conducir.

Miedo a conducir en determinadas situaciones

La fobia a conducir puede ser total (no cojo el coche en absoluto) o parcial (lo evito sólo si es de noche, si voy por autovía, si llueve…). En cualquier caso, una fobia parcial puede desencadenar en cualquier momento en una fobia más generalizada.

Tratamiento psicológico de la fobia a conducir

Lo primero que hay que hacer es echar mano de los especialistas, los psicólogos, que harán una evaluación de cómo se ha generado la fobia y por qué. También verán si hay factores personales o ambientales que la están manteniendo, para poder tratarlos también. El tratamiento, pues, es siempre individualizado, pues cada fobia a conducir es distinta.

En ocasiones, el psicólogo puede recomendar retomar unas prácticas de conducción para que la persona pueda practicar las situaciones que teme en un contexto seguro, ya sea cómo coger un carril de aceleración, o cómo realizar adelantamientos en autovía, etc… No siempre es necesario realizar estas prácticas pues, en ocasiones, la fobia radica más en los pensamientos que la persona tiene sobre la conducción, o en la ansiedad anticipatoria. Sea como sea, es un problema que tiene tratamiento psicológico.

 

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