¿Qué esperar mientras estamos en cuarentena?

El confinamiento forzoso al que estamos sometidos nos ha arrebatado de repente gran parte de lo que definía nuestra vida. Además, esta cuarentena está motivada por una crisis sanitaria que nos impacta profundamente y activa nuestros miedos más ancestrales.

Maneja la cuarentenaCuarentena con niños

Asimilar esta ruptura de la cotidianeidad supone atravesar un proceso de duelo colectivo para todos nosotros. Como en todo duelo, estamos a travesando unas etapas repletas de sentimientos difíciles. Permitirnos estas emociones y saber gestionarlas nos ayudaran a adaptarnos.

Con este post pretendemos que conozcáis las diferentes fases que estamos atravesando como individuos y como sociedad, para haceros sentir más preparados y ayudaros a reconocer dónde os encontráis y poder afrontar este proceso de duelo compartido.

Las 7 etapas del duelo que estamos atravesando

El impacto emocional

Shock inicial. Esta etapa ya ha quedado atrás en nuestro caso. Otros países se enfrentan ahora a esta fase.

Los pensamientos habituales en esta etapa son: He ido oyendo con distancia información desde China, desde Italia, hasta que por sorpresa… ¿Cómo es posible que haya llegado a España?

La negación

Sensación total de incredulidad sobre las noticias que nos llegan. También hemos atravesado ya esta fase.

Pensamientos comunes en la fase de negación: Están exagerando, esto no puede ser tan grave, cómo hemos llegado a este punto, serán cuatro casos aislados, a mi seguro que no me pasa, voy a seguir haciendo mi vida, es como una gripe…

En esta fase, ser críticos y aceptar la posibilidad de que esto nos esté pasando a nosotros es saludable. Nuestra recomendación para los países que ahora afrontan esta etapa serían: Sé objetivo, valora la situación real e intenta afrontarlo adoptando la mejor opción que consideres: quedarte en casa, ayudar a recopilar material, adoptar medidas de protección con las personas más vulnerables, etc.

El miedo y la incertidumbre

Se endurecen las medidas y parece que entonces reacciono, se apodera de mí el miedo, pero no todo el mundo atraviesa un miedo sano que hace mantener precauciones y actuar con cabeza, sino que en algunas personas crece un miedo patológico que provoca un pánico con tendencia catastrófica a lo desconocido. Muchos españoles estamos en estos momentos saliendo de esta fase y entrando en la siguiente.

Durante esta etapa es habitual focalizar las culpas en alguien y la mayor parte de las conversaciones se centran en la mala gestión o los errores del pasado reciente.

Es común que los pensamientos giren en torno a: de esta no salimos, seguro que lo cojo, esto no lo vamos a poder parar, qué pasará luego con mi trabajo y el de mi familia, cómo voy a sobrevivir este tiempo, cómo no han tomado medidas antes…

Puedes ayudarte a ti mismo de esta manera: reconoce el miedo y acéptalo, intenta ajustarlo y verlo como una emoción negativa y necesaria, pero no extrema. Es decir, yo puedo pensar que es una situación mala la que estamos viviendo y llevarlo con cierta ansiedad pero que no llegue a bloquearme, o puedo pensar que es una situación espantosa y el fin del mundo y mantener un estado de angustia permanente e imposible de sostener durante toda la cuarentena.

Aquí podrán aparecer también sentimientos de rabia, que en gran parte de las ocasiones sólo enmascaran la siguiente fase, la tristeza.

La tristeza

Abatimiento, soledad, apatía, pérdida de energía, decepción, sensación de estar perdiendo el tiempo… son algunos de los sentimientos que afloran en esta fase. Esta es nuestra fase actual o está a punto de serlo. La cuarentena se ha alargado, la búsqueda de recursos de las primeras etapas se ha agotado y la energía baja. Los chats de whatsapp van calmándose, las visitas a los supermercados espaciándose, la cotidianeidad del confinamiento golpea ahora con dureza.

¿Qué pensamientos pueden aparecer?: Que sólo estoy (para las personas que realizan el confinamiento en solitario), no lo aguanto más, ya nada va a volver a ser lo que era antes, ya me veo arruinado, ahora que empezaba a remontar en la vida, todo me pasa a mí, esto no va a salir bien, no voy a poder aguantar esta etapa, no tengo ganas ya de nada, no me concentro…

Pensamiento adaptativo: Reconoce tu tristeza, entiende que es una emoción natural en estos momentos, que pasará. Acéptala sin luchar contra ella, la tristeza también se irá y dará paso a nuevas etapas. Este proceso esta vivo y no estás solo en él, todos estamos juntos contigo. Valorar los motivos que hacen que me encuentres así y permítetelo.

Eso sí, no conviene estancarnos excesivamente en bucle durante esta fase o supondrá para nosotros un daño psicológico a corto, medio e incluso largo plazo.

Lo reconozco, me lo permito y sigo avanzando.

La asimilación

Empiezo a tolerar el confinamiento y parece que me estoy haciendo a las nuevas rutinas dentro de casa. Dentro de poco podremos entrar en esta etapa. Tal vez algunas personas ya lo estén haciendo.

Pensamiento adaptativo: No estoy prisionero, lo hago por el bien social. Yo elijo respetar las normas para acabar con esta situación entre todos y por tanto, también habré contribuido a acabar con el virus. Todo pasará.

Tengo que pasar un periodo aún indefinido en estas condiciones y necesito que mis pensamientos no estén constantemente dirigidos a una situación catastrófica. Conviene centrarnos en aquellos que nos hacen los días más agradables y en ser consciente de qué actividades puedo plantearme para sentirme mejor cada día.

La adaptación

Me he acostumbrado al tiempo en casa y a seguir las restricciones impuestas con cierta normalidad. Conozco las rutinas que me favorecen y he dejado de vivir en un miedo insano y en la constante queja.

Tal vez nos quede un poco para llegar a esta etapa pero, ánimo, en unos días llegará.

El fin del confinamiento

Sí, ¡este momento ocurrirá! Será el momento de recopilar aprendizajes, de poner en práctica las enseñanzas que consideremos importantes y prepararnos para comenzar otra nueva etapa.

Recomendación: Inicia ésta fase con prudencia, las medidas restrictivas irán progresivamente eliminándose, por lo que no será el momento de cometer excesos ni comerse el mundo el primer día sin masticar; piensa en aprender a saborear mejor los detalles de la vida

RECUERDA…

Las fases no tienen un tiempo definido, dependerá de las diferencias individuales en cuanto a: situación particular, recursos personales, estrategias de afrontamiento y herramientas de resolución que hayamos adquirido durante nuestra vida. Además, no son independientes y pueden llegar a solaparse dos e incluso tres etapas al mismo tiempo.

Permítete sentir las emociones, tener días malos y no crearte expectativas o exigencias irreales para la situación que mantenemos. Y recuerda, todo esto pasará, es una etapa temporal y transitoria y ya queda menos para que entre todos la superemos.

¡ANIMO!

Nosotras también atravesamos estas fases. Te comprendemos. Las pasamos contigo. Si te atascas, cuenta con nosotras para brindarte todas las estrategias que te ayuden a no quedarte atascado en ninguna de las fases.

Eva Monteagudo

Psicóloga de adultos y parejas

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