PSICOLOGÍA JURÍDICA
23 noviembre 2019


Separaciones, el informe pericial del psicólogo

Separaciones: problemas en torno a la guardia y custodia

Cuando una pareja con hijos inicia trámites en procesos de separaciones y divorcios se enfrenta no solo a un duro proceso emocional y a una serie de toma de decisiones “prácticas”: lugar de residencia, reparto de los bienes comunes… sino también a toda una serie de decisiones muy importantes que afectarán muy directamente al futuro de sus hijos.

En torno a este tema aparecen conceptos nuevos que, en ocasiones, pueden añadir confusión a un proceso ya confuso de por sí: guarda y custodia, patria potestad, régimen de visitas, custodia compartida…

Qué es la patria potestad en las separaciones

Psicólogos jurídicos y abogados definimos la patria potestad como los deberes y derechos en relación con los hijos. A efectos prácticos, sería la capacidad de decidir sobre ellos y representarlos a ellos y a sus bienes en las separaciones. Con carácter general, y salvo que exista una resolución judicial que así lo acuerde de forma expresa, la situación de separación o divorcio de los progenitores no implica privación de la patria potestad de ninguno de ellos, de modo que ambos tienen derecho a obtener información y decidir sobre todos aquellos aspectos que afecten a la educación, la salud o el bienestar de sus hijos.

En ocasiones puntuales, normalmente en casos en los que los progenitores no puedan ostentar la patria potestad con garantías para el menor, como es en los casos de malos tratos, abusos o negligencia, la patria potestad puede ser retirada de forma temporal o permanente.

Qué es la guardia y custodia en las separaciones

Mientras que la patria potestad se refiere a la responsabilidad general, psicólogos jurídicos y abogados consideramos la guarda y custodia comprende todos los aspectos relativos al día a día: cuidado, asistencia y convivencia con el hijo custodio. Es independiente de la patria potestad. La guarda y custodia se puede atribuir a uno de los cónyuges, compartida entre ambos o a una tercera persona.

La ley de custodia compartida

En el mes de mayo de 2011, entró en vigor la Ley 5/2011 de la Generalitat Valenciana sobre las relaciones familiares de los hijos e hijas con cuyos progenitores no conviven, popularmente conocida como “Ley Valenciana sobre la Custodia Compartida”. Desde la entrada en vigor de esta ley, se contempla como la custodia compartida la elección por defecto por parte del juez en las separaciones. La custodia compartida supone que ambos progenitores ejercen la custodia en igualdad de condiciones y de derechos sobre los hijos.

Aunque esto, en la práctica, puede suponer una distribución del tiempo del niño a partes iguales con los progenitores, no tiene por qué ser obligatoriamente así. La distribución del cuidado del menor se debe hacer siempre en su beneficio, por lo cual se debe llegar a acuerdos teniendo en cuenta la disponibilidad de cada progenitor y sus circunstancias personales.

En el caso de que la custodia no sea compartida en las separaciones, el padre o la madre que no ostenta la guarda y custodia tiene derecho a pasar un tiempo con sus hijos que es regulado mediante el régimen de visitas. El régimen de visitas lo pueden decidir los cónyuges de forma amistosa o de mutuo acuerdo y se recoge en el convenio regulador o lo decide el juez en la sentencia de divorcio.

El régimen de visitas en las separaciones

El régimen de visitas que se ha venido estableciendo habitualmente es el que el progenitor que no tiene la guarda y custodia de sus hijos puede estar con ellos: fines de semana alternos desde el viernes a la salida del colegio hasta el domingo a las ocho o las nueve de la noche y uno o dos días intersemanales desde la salida del colegio hasta las ocho o las nueve de la noche o pernoctando en casa y la mitad de vacaciones de navidad, semana santa y verano.

Las decisiones en torno a los hijos en procesos de separaciones o divorcios son complejas, de suma importancia y los psicólogos observamos que a menudo se asocian a otros componentes emocionales que poco tienen que ver con el bienestar de los menores. En un momento duro y complicado como es el fin de una relación es fácil caer en la tentación de situarse en los roles de ganador/perdedor o víctima/culpable. Cuando estos sentimientos influyen en las decisiones respecto a la guardia y custodia o el régimen de visitas de los hijos, estos pasan a convertirse en un trofeo o una moneda de cambio, vulnerándose su derecho al máximo bienestar posible.

La mediación familiar en las separaciones

Es por ello que cada vez está más presente como opción la mediación familiar en situaciones de separación o divorcio. Este es un proceso en el que las parejas solicitan o aceptan la intervención de una tercera persona, llamada mediador/a, con la finalidad de llegar a acuerdos que les permitan reorganizar su relación como padres, de tal forma que la separación no sea un obstáculo que dificulte o impida a los hijos mantener una relación abierta y equilibrada con ambos progenitores.

Ana Borja Royo

Psicóloga infanto-juvenil y perito psicóloga

 

Psicólogos infantiles en Valencia

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