Mamá y papá se van a separar

por | Oct 16, 2017 | Adolescentes, Familia y pareja, Niños | 0 Comentarios

Una de las primeras preguntas que un padre o una madre le hace al psicólogo cuando han tomado la decisión definitiva es cómo decirle a mi hijo que me voy a separar.

Los sentimientos de los padres y madres

Resulta un momento doloroso e inquietante para todo padre o madre comunicar esta decisión a sus hijos. Surgen sentimientos de miedo, de culpa, de preocupación. En ocasiones, aún en decisiones firmes, ganas de echarse atrás.

Estos sentimientos son normales; el cambio supone incertidumbre, y la incertidumbre inquieta. Lo importante es tener claro que es la mejor salida para la relación si es una relación que hace sufrir física o emocionalmente, si se han intentado analizar con un psicólogo los aspectos implicados en el problema pero la terapia de pareja no ha conseguido reparar los aspectos esenciales para que esa pareja continue. Es entonces cuando un padre o una madre se hace la siguiente pregunta: ¿cómo decirle a mi hijo que me voy a separar?

Emociones negativas

Si te planteas que tu hijo o hija puede sufrir si te separas, esto sólo puede significar una cosa: eres un buen padre o una buena madre que se preocupa por él, del mismo modo que se preocuparía si viniera todos los días triste del colegio, o nunca le vieras relacionarse con amigos. A los padres nos gustaría que nuestros hijos no tuvieran problemas y, cuando los tienen, intentamos buscar soluciones para que los superen. Sin embargo, lo que no vamos a poder evitar es que nuestros hijos atraviesen emociones negativas: ni podemos ni debemos.

Nuestros hijos vienen equipados con unos utensilios emocionales, algunos cómodos, otros extremadamente incómodos, que van a ayudarles en momentos cruciales de su vida. Esos utensilios son las emociones y, aunque sean dolorosas y duras, no por ello son malas o negativas, sino que más bien les ayudan a procesar situaciones complejas. Tu hijo puede experimentar emociones negativas si te separas, pero en tu mano está que sufra o no. Ahora, como psicólogos con amplia experiencia en este campo, vamos a indicarte qué puedes hacer para que no sufra.

Cómo evitar el sufrimiento emocional

Existen una serie de recomendaciones a tener en cuenta cuando una pareja decide separarse y tiene hijos. Estas recomendaciones son muy importantes y son de validez tanto si la separación es una separación temporal como si es definitiva. A la separación temporal le dedicaremos un próximo artículo en este blog ( dentro de dos semanas), pues posee algunas particularidades, pero la actitud global será la misma. Independientemente de que la separación vaya a ser temporal o sea definitiva, existen una serie de REGLAS DE ORO a las que hay que atenerse, dado que desde nuestra experiencia como psicólogas se han mostrado como la mejor manera de proteger a los niños del cambio y ayudarlos a asimilar la nueva situación.

Buscar el momento adecuado es crucial

A los niños, como a las personas en general – pero a los niños más- les estresa la incertidumbre. Por lo tanto, cuando tengas dudas sobre cómo decirle a mi hijo que me voy a separar hazlo cuando cuando ya lo tengas absolutamente todo organizado. Sobre los tempos exactos no existen soluciones mágicas, pero rondaríamos entre tres y una semana antes que la separación se vaya a producir. Hay niños que sufren mucho con la anticipación y experimentan muchos síntomas de ansiedad si les decimos, por ejemplo, dos semanas antes que el día 15 les vamos a vacunar: si tu hijo es de estos, no anticipes tanto y dilo más tarde. Otros niños, por el contrario, necesitan tener tiempo para procesar preguntar, aclarar, clasificar y entender el por qué de la vacuna, los beneficios, qué ocurrirá antes  y después, quién estará, etc… si tu hijo es de estos, díselo com un poco más de antelación. Pero nunca se lo digas cuando haya cuestiones prácticas que tú todavía no puedas responder. Es decir: habla primero con los abogados, firma los convenios, decide cuándo y dónde estará y cada cuánto, prevé quién le recogerá del colegio, si habrá cambio de ruta, etc… Cuando lo tengas todo claro, entonces es el momento. Lo que, como psicólogos te desaconsejamos es que amenaces con separarte: si lo vas a hacer, piénsalo, medítalo, clarifícalo y hazlo pero evita amenazas repetidas, pues esta incertidumbre genera dolor.

Decídselo juntos

Vosotros os vais a separar, pero no vais a dejar de ser una familia. Dejáis de ser pareja pero no dejáis de ser padres. Para vuestro hijo es muy importante entender y ver qué es verdad que no va a a perderos, que vais a seguir siendo una familia, que hay muchos tipos de familia y que van a cambiar algunas cosas pero las fundamentales van a seguir estando siempre ahí: le queréis, vais a estar ahí por él, vais a seguir hablando entre vosotros y ocupándoos como padres sobre sus cuestiones. Decídselo juntos es la mejor manera de dar ejemplo de que esto va a ser verdad: vale más un hecho que mil palabras.

Anitcipaos a profecías que él no comente

A buen seguro habrá conocido algún amigo cuyos padres se han separado y se llevan mal, o le hablan mal el uno del otro, o le pongan entre la espada y la pared. Es posible que piense que lo mismo va a ocurrirle a él. Garantizadle que no va a ser así, que vosotros sabéis hacerlo de otro manera. Preguntandle si tiene algún otro miedo, es posible que se monte fantasías irreales en la cabeza que podáis desmontar muy fácilmente si las habláis.

Transmitidle que la separación no tiene nada que ver con él

Los hijos, como cualquier persona, ante un cambio, intentan buscar explicaciones. Vuestro/s hijo/s no serán una excepción. Intentarán sacar conclusiones sobre el porqué de la separación, y es posible que piensen que sea porque ellos se portan mal, porque os enfadáis por su culpa, etc… Es importante que les transmitáis que no tiene nada que ver con ellos, que son cosas que, a veces, pasan entre los adultos, y que nada que ellos hayan hecho o dejado de hacer, ha influido en vuestra decisión. De esta manera, protegéis su autoestima enormemente.

Hablad siempre bien el uno del otro delante de él

Aunque estéis dolidos y enfadados, es importante que evitéis reproches delante de vuestro/s hijo/s. Los hijos han de quedar al margen, y podéis hablar vosotros de cualquier desavenencia más tarde por teléfono, en privado. Hablar mal de un progenitor al hijo es ponerle en un comflicto de lealtades que le lastimará.

Si tenéis en cuenta estas indicaciones, probablemente os sorprenderá la capacidad de adaptación a los cambios que tienen nuestros hijos. Si necesitáis asesoramiento extra, no dudéis de obtener información de nuestros psicólogos en Valencia,

Ana Borja Royo

Psicóloga infanto-juvenil

 

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