Depresión en la adolescencia

La depresión es un problema psicológico de especial relevancia en la adolescencia. Entre los 13 y los 15 años de edad se abre una brecha de riesgo para padecer depresión, con un porcentaje mayor en chicas que en chicos.

Además, síntomas depresivos en esta franja de edad aumentan la probabilidad de padecer una depresión ya de adulto. Los factores de riesgo para padecer una depresión en la adolescencia son la edad, el género, acontecimientos estresantes y determinadas variables temperamentales, siendo éstas últimas de gran trascendencia.

niño con ansiedad

Aunque toda persona, a lo largo de su vida, puede sentirse de esta forma por periodos más o menos prolongados, la diferencia entre la “normalidad” de estos sentimientos y el trastorno, los psicólogos la ponemos en la duración y la intensidad de los síntomas.

La adolescencia es un periodo especialmente proclive a los cambios de humor, a las reacciones emocionales intensas y al continuo cuestionamiento de uno mismo y de los demás. Se entiende por tanto que muchos adolescentes, en un momento u otro se sientan deprimidos.

Qué es la depresión

La depresión es un trastorno del estado de ánimo caracterizado por sentimientos de abatimiento, infelicidad y culpabilidad. A los psicólogos, las personas deprimidas nos cuentan que ya no son capaces de disfrutar de los acontecimientos de la vida cotidiana.

Síntomas de depresión en la adolescencia

Así como los niños con depresión suelen mostrar más bien síntomas de ansiedad, quejas sobre dolores o malestar corporal, rabietas o mal comportamiento, los adolescentes muestran alteraciones en las ganas de comer, problemas de sueño, comentarios sobre hacerse daño e irritabilidad. Los síntomas más generales de depresión pueden aparecer a cualquier edad: estado de ánimo triste, pocas ganas de hacer cosas, poca energía, sentimientos de culpa o poca valía y problemas de concentración.

Intervención temprana

Lo que como padres nos preguntáis a menudo a los psicólogos suele ser lo siguiente ¿cuándo nos tenemos que empezar a preocupar? A continuación, os diremos que hay determinados síntomas que deben encender las luces de alarma y movernos a buscar la ayuda de un psicólogo infanto-juvenil.

Síntomas a nivel emocional

A nivel emocional, cuando nuestro hijo adolescente expresa sentimientos como los que siguen:

  • No disfrutar de las actividades que por lo general le gustaban.
  • Sentirse cansado durante gran parte del día.
  • Sentimientos de tristeza o melancolía la mayor parte del tiempo durante un tiempo prolongado.

Cambios en la conducta habitual

Cuando nuestro hijo adolescente experimenta cambios llamativos en sus conductas habituales:

  • Cambio en los hábitos de sueño: tanto problemas para dormir como dormir más de lo normal.
  • Un cambio en los hábitos alimentarios, como no tener hambre o comer más de lo habitual.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Problemas para tomar decisiones.
  • Empeoramiento de las calificaciones escolares, desmotivación hacia la escuela.
  • Comportamientos de riesgo: conducir de manera imprudente, tener sexo sin precaución, escaparse de casa, consumo de alcohol o drogas, pequeños problemas con la ley.
  • Alejarse de la familia y los amigos y pasar más tiempo a solas.

También es importante no dejar pasar manifestaciones relacionadas con el deseo de hacerse daño a sí mismo o con el suicidio si estas se repiten en el tiempo y son expresadas frente a diferentes personas. Son signos especialmente significativos de alerta si el adolescente está regalando sus pertenencias a los demás, despidiéndose de familiares y amigos, escribiendo acerca de la muerte o el suicidio o corriendo riesgos importantes.

La depresión en chicas adolescentes

Aunque todavía no se conocen las causas exactas de la mayor vulnerabilidad a la depresión en la adolescencia en chicas que en chicos, este hecho es una realidad.

Algunos estudios postulan que las chicas tienen mayor vivencia de estrés que los chicos a estas edades, otros que las chicas expresan la angustia emocional del estrés de manera diferente a los chicos: los chicos con altos niveles de estrés emocional tendrían mayor probabilidad de dirigirlo hacia el consumo de alcohol o drogas y las chicas tendrían mayor predisposición a desencadenar depresión como consecuencia de este estrés psíquico.

Otros estudios buscan la explicación en los cambios hormonales de la adolescencia, estando los estrógenos femeninos más relacionados con los síntomas depresivos que la testosterona masculina. No hay que olvidar también que las experiencias traumáticas de abuso sexual son el doble de probables en una adolescente que en un adolescente. Toda investigación futura será de ayuda para esclarecer esta diferencia.

La depresión no viene sola

Uno de los problemas de la depresión es que no suele venir sola. Más de la mitad de los adolescentes deprimidos tienen, por lo menos, otro trastorno emocional importante. En la pre-pubertad, la depresión puede venir acompañada de TDAH, problemas de ansiedad o problemas de conducta. Ya entrada la adolescencia, a los trastornos anteriores se suman el consumo de sustancias y los trastornos de la alimentación y la nutrición, así como conductas disociales.

Qué factores favorecen la depresión en la adolescencia

Existen variables tanto del entorno como del propio adolescente que aumentan la probabilidad de que se desencadene una depresión.

Factores temperamentales

El temperamento es una variable biológica, que viene con nosotros al nacer. Aunque tiene peso, éste es más importante al principio del a vida, y luego puede ir matizándose por la socialización. De todos modos, siempre está ahí. Nuestro temperamento influye en cómo reaccionamos a las cosas que nos suceden y en la duración de nuestras emociones. Por esto, habrá adolescentes que se alterarán enseguida y otros que no, así como adolescentes que enseguida volverán a la calma y adolescentes a los que les costará más relajarse después de una emoción. Los adolescentes que sean más reactivos y a los que les cueste más volver a la calma, tendrán más riesgo de tener depresión.

Estrategias de afrontamiento

Las estrategias de afrontamiento son las herramientas que tenemos para hacer frente a los retos que nos plantea el día a día, ya sean internos o externos. Los adolescentes que tienden a huir de las situaciones, a evitar el malestar o a rumiar, tendrán más probabilidades de desarrollar una depresión que aquellos que afronten los problemas más activamente.

Factores de riesgo externos

Los sucesos de la vida tienen también su influencia, cómo no. Interactúan con los factores internos y pueden desencadenar una depresión en adolescentes con vulnerabilidad. Relaciones familiares complicadas, relaciones padre-madre complejas, relaciones padres-hijos problemáticas, relaciones escolares difíciles o relaciones sociales que supongan mucho reto emocional pueden precipitar una depresión al poner el juego las variables temperamentales del adolescente o sobrepasar sus habilidades de afrontamiento.

Tratamiento de la depresión juvenil

Las quejas o síntomas de una posible depresión en la adolescencia no deben desoírse nunca. En primer lugar, porque predisponen a depresiones en el futuro, en segundo lugar porque la depresión en la adolescencia aumenta el riesgo de suicidio. El especialista determinará si el tratamiento será sólo psicológico o también farmacológico.

El tratamiento psicológico lo realizará un psicólogo especialista en esta etapa vital, que sepa conectar con el adolescente y a la vez confíe en su criterio. En ese tratamiento se le ayudará a salir del estado de ánimo deprimido, a retomar conductas que haya dejado de hacer, a mejorar su autoestima, a saber afrontar las situaciones y las emociones de modo más productivo y a mejorar sus relaciones importantes.

Terapia psicológica

Los objetivos del psicólogo frente a la depresión en los jóvenes se suelen marcar en varios campos de forma paralela:

  • Aumentar el número de actividades del adolescente, que suele estar muy reducido, intentando favorecer la relación social.
  • Dotarlos de herramientas para combatir los pensamientos negativos acerca de sí mismos y del mundo.
  • Minimizar las conductas de riesgo y controlar las tendencias suicidas.
  • Trabajar la autoestima y la autoaceptación.
  • Aportar a la familia y allegados pautas de comportamiento para ayudar al adolescente en este difícil momento.

El pronóstico en la depresión adolescente suele ser bueno, aunque se complica en el caso de que existan otros trastornos asociados como trastornos de ansiedad, fobias u otros trastornos del ánimo.

En cualquier caso la familia, y especialmente los padres, son un punto de apoyo fundamental para el tratamiento y garantizan que la recuperación sea estable y permanente.

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