PSICOLOGIA ADULTOS | TERAPIA DE PAREJA
06 junio 2016


El amor romántico puede no ser el mejor modelo de amor

QUÉ ES EL AMOR

El amor, a secas, constituye una emoción que aparece -junto a otras- en los bebés y les vincula con las figuras de apego que van a garantizar su supervivencia. Estas emociones van ganando en complejidad a lo largo de la etapa infantil gracias al aprendizaje social que el niño realiza con las personas significativas de su vida. En términos generales el amor, pues, quedaría definido por los psicólogos como un sentimiento relacionado con el afecto y el cariño hacia otra persona.

Pero el amor, como otras emociones del ser humano, también se entrelaza con las normas sociales imperantes en el entorno, de modo que al amor llega a convertirse en una construcción sociocultural, determinando en muchos casos nuestra forma de comprenderlo, definirlo, expresarlo e, incluso, vivirlo. El amor romántico es una de estas construcciones culturales.


¿Qué es el amor romántico?

La etimología del amor romántico habría que buscarla en los griegos, donde eros representaba el concepto de enamoramiento y amor pasional.
La etimología del amor romántico habría que buscarla en los griegos, donde eros representaba el concepto de enamoramiento y amor pasional.

Este amor romántico tiene como base cuatro componentes: la idealización del otro, la erotización, el deseo de intimidad y la expectativa. Esta conceptualización de amor no es tan universal como tiende a creerse, llegando a constituir un mito cultural basado en otros mitos. Uno de ellos es el mito del andrógino, que viene a decir que los seres humanos somos mitades incompletas castigadas eternamente a buscar nuestra otra mitad. Por motivos varios, Occidente ha justificado un amor basado en principios de universalidad y naturalidad, orientándolo hacia la dependencia entre hombres y mujeres en una búsqueda insaciable de complementación psicológica en la pareja. Esta búsqueda de complementación parte de la idea de que hombres y mujeres somos diferentes y complementarios, siendo esto base de estereotipos, roles y mandatos de género que se perpetúan.

Otro de los mitos culturales en los que se fundamenta el concepto de amor romántico es el del amor como felicidad, asociando la consecución del amor la única manera de sentirnos completos y felices y constituyendo por tanto una meta vital.

Las falacias del amor romántico

El ideal del amor romántico engloba y comprende una serie de falacias con las que los psicólogos nos tropezamos habitualmente en consulta. Estas falsas creencias, en ocasiones, orientan a la persona hacia objetivos inalcanzables, siento fuente de constante frustración. En otras, allanan el camino para consentir conductas de maltrato y dominio en la pareja. Nos parecen tan relevantes que vamos a analizarlas en profundidad.

La falacia de que el amor todo lo puede

La falsa creencia de que el amor todo lo puede, nuclear en el amor romántico, favorece la idea de que las personas podemos cambiar por amor, otorgando una ficticia omnipotencia al amor que puede traer como consecuencia la normalización del conflicto dentro de la pareja. Es algo así como pensar: como me quiere, cambiará. O también: si le quiero, le aguantaré. Bajo estas premisas el umbral de tolerancia de la violencia psíquica en la pareja queda alarmantemente alto.

 

La falacia de que el amor es lo más importante

La falsa creencia de que el amor es lo más importante favorece que las personas, en muchos casos mujeres, abandonen cualquier objetivo personal con tal de centrarse en la búsqueda de la pareja o una vez conseguida. Esta idea, central en el ideal de amor romántico, desplaza el sentido de la existencia a ser amado, atribuyendo al amor la capacidad para darnos la felicidad. Esta concepción del amor implica una despersonalización, una entrega total. Los psicólogos sabemos como acaba esto: o en la más absoluta debacle si la pareja no llega a buen término o en una relación de absoluta desigualdad en la que la persona con esta falacia acaba arrinconada en una esquina de la relación y con una autoestima inexistente.

 

La falacia del amor verdadero predestinado

Esta falsa creencia, típica del amor romántico, genera muchos problemas: ¿ cómo despedirnos de una relación que no funciona cuando sentimos que es nuestro amor?, ¿ si sólo hay uno, cómo arriesgarse a dejarlo?. Ni existe la media naranja, ni la perfecta complementariedad, ni un único amor verdadero que haya de durar para toda la vida. Si compartes esta creencia, probablemente tengas que pasarte por un psicólogo cuando alguien rompa contigo esta relación, pues sentirás como si hubieras perdido una parte de ti mismo.

La falacia del amor como posesión

Esta falsa creencia está a la base de los celos patológicos en la pareja, en la que se justifica el control y la ansiedad en base al amor o la pasión que se sienten. En ocasiones escuchamos en nuestra consulta de psicología frases como ésta: “ es que la siento tan mía…”, y de este modo queda justificado el mal trato en la sensación de amor pasional.

 

¿Y si te decantas por amor del bueno?

Como psicólogas queremos darte algunos consejos para decantarte hacia el amor del bueno. Para que haya, ahora o en el futuro, un amor del bueno en tu vida, lo primero es que te quieras tú.

Quererse implica aceptarse tal y como uno es, sin por ello negarse la posibilidad de mejorar en lo que uno desee, por propia voluntad. Quererse implica atreverse a decir lo que uno piensa, desde el respeto. Quererse implica entender que uno es el responsable del camino que toma su vida, de sus proyectos, entender que uno es una globalidad, sin fisuras.
Partiendo de esta base, el segundo punto es pensar qué tipo de personas nos hace feliz, qué valores son importantes para nosotros, qué estilo de vida queremos llevar. Si sabes lo que te gusta y lo que no, será más fácil comprobar si esa persona que tanto te gusta se acerca a lo que tú deseas. Si es que sí, si estás a gusto, continúa, sigue conociendo al otro. Si es que no, por más que te atraiga, ten cuidado, a la mínima que te descuides puede convertirse en un sapo. El tercer punto de interés radica en que debes poder sentirte libre dentro de la pareja, libre de hacer tus cosas y tus actividades, tener a una persona al lado que te anima a conseguir tus metas, eso sí es un tesoro. Amor sí, pero del bueno, hacia ti mismo o con otro.
Eso ya da igual.

 

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Eva Monteagudo

Terapeuta de pareja

Psicóloga

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