ADICCIONES

15 febrero 2019

Consumir marihuana no siempre afecta igual, ¿por qué?

La planta de la marihuana contiene unas 400 sustancias químicas, 60 de ellas son cannabinoides, fundamentalmente de tres tipos: THC, CBD y CBN.

¿Por qué no todos los porros sientan igual?

A continuación te damos algunas respuestas.

La concentración de cannabinoides

No todas las plantas de marihuana tienen la misma concentración de cannabinoides. Dependiendo de la genética de cada planta, de las condiciones de crecimiento que ha tenido y, cómo no, de los mecanismos de procesamiento que ha sufrido, la concentración de sustancia cambiará.

De hecho, cuando uno se fuma un porro de marihuana, la cantidad de TCH presente en ese cigarro en concreto puede oscilar entre 3 mg y 150 mg. Cómo es fácil deducir, los efectos experimentados pueden ser radicalmente diferentes.

La forma de consumo

Otro factor que determina los efectos psicológicos y conductuales de la marihuana es la ruta de administración. Si se fuma, el THC se absorbe en pocos segundos y alcanza rápidamente el cerebro.
El pico máximo en sangre cuando la marihuana ha sido ingerida por vía oral, por el contrario, no aparece hasta una o dos horas después.

Sea como sea, el THC estará presente en sangre entre las 20 horas y los 12 días posteriores al consumo.

El cuerpo pide cada vez más marihuana

Como toda droga, la marihuana produce un efecto llamado tolerancia. La tolerancia supone lo siguiente: al consumir una droga de forma continuada, nuestro organismo se habitúa a la sustancia. Al habituarse se producen unos procesos de reajuste psicológicos y físicos que traen como consecuencia que necesitemos aumentar progresivamente la dosis para conseguir los mismos efectos. Es decir, que una sustancia, si la tomamos durante un tiempo, nos produce cada vez un efecto menor. Es interesante señalar que, en el caso de la marihuana, la tolerancia se adquiere de modo muy rápido, por eso es relativamente fácil convertirse en consumidor habitual.

El síndrome de abstinencia de la marihuana es rápido

Otro efecto importante en toda droga, y en el caso de la marihuana también, es el síndrome de abstinencia. Se produce de la siguiente manera: cuando disminuyes o interrumpes el consumo de la sustancia, sientes unos síntomas de malestar tanto físicos como psicológicos.

En el caso de la marihuana, estos síntomas aparecen ya a las pocas horas de abandonar el consumo, incluso en personas que habían empezado a consumir hace poco tiempo.

Síntomas de abstinencia

Los síntomas habituales de abstinencia al dejar el cannabis son: sensación de cansancio, insomnio, sudoración excesiva, náuseas, diarreas, temblor y trastornos del sueño. La mayoría de síntomas remiten pronto, excepto los trastornos del sueño que pueden prolongarse algunas semanas y en ocasiones han de ser tratados por psicólogos.

Efectos de la marihuana en la mente y el comportamiento

El consumo de marihuana provoca, como toda droga, efectos tanto a nivel psicológico como emocional y conductual. Los distinguiremos entre efectos agudos y efectos a largo plazo.

Efectos agudos de la marihuana

Los efectos agudos habituales de la marihuana son, por un lado, bienestar o euforia, relax, alteraciones perceptivas, risa fácil, verborrea y ganas de socializar; por otro lado, problemas de memoria y coordinación, problemas de concentración y visión, estupor y retardo en reaccionar.

Sin embargo, en determinadas situaciones pueden darse algunos efectos negativos que pueden provocar trastornos psicológicos que posteriormente han de tratarse: episodios de ansiedad localizados, crisis de angustia y trastornos de pánico, trastornos depresivos, delirios o alucinaciones como consecuencia directa del consumo de marihuana.

Existen dos condiciones que pueden provocar estos fenómenos adversos: la cronicidad en el uso de cannabis y la sensibilidad biológica de la persona. Al igual que hay personas cuya piel reacciona muy pronto al sol poniéndose roja y quemándose, existen personas cuya química cerebral reacciona muy intensamente ante estímulos ambientales o químicos. Si eres una persona con esta sensibilidad, la marihuana -y cualquier otra droga- puede jugarte una mala pasada. Como esto no lo sabes antes de ingerirla, puedes llevarte una mala sorpresa.

Efectos a largo plazo: el síndrome amotivacional de la marihuana

Los efectos más a largo plazo tras el uso crónico de marihuana están bien descritos y casi cualquier persona que fume de modo continuado los ha experimentado: apatía y pérdida de motivación. Todo da igual, cuesta esfuerzo motivarse a hacer las cosas, las tareas o gestiones se postergan y no llegan a realizarse nunca, etc…

Este llamado síndrome amotivacional suele traer como resultado cambios en nuestras conductas y deterioro en nuestro rendimiento escolar o laboral. El síndrome amotivacional es muy negativo y las personas que lo padecen en muchos casos requieren de la ayuda de psicólogos.

Efectos de la marihuana sobre la salud física

La marihuana tiene también efectos – tanto negativos como positivos – sobre la salud física (cardiovasculares, inmunológicos, analgésicos, etc…), sobre todo en personas de edad avanzada o con problemas de salud.

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