ANSIEDAD

17 agosto 2018

Fobia,

cuando el miedo intenso interfiere en tu día a día

Tener una fobia supone acarrear con una fuente importante de estrés.

Si la situación, el animal o la conducta que te da miedo forma parte frecuente de tu día a día, o es fácil que se produzca, el nivel de alerta e interferencia es mayor, dado que entrarás en más planficaciones para evitar o huir de las situaciones que te generan malestar. Si ocurre de uvas a peras, estarás tranquilo hasta que sepas que se va a producir la situación: entonces comenzará la ansiedad anticipatoria.

Tipos de fobias

Fobia específica

Una fobia específica es un miedo intenso y duradero ante una situación concreta, o un un objeto o animal determinados. El miedo fóbico es desmesurado o desproporcionado a la situación, es decir, la mayoría de personas no sienten este temor ante esta situación, objeto o animal. Pero para la persona que la padece, el hecho de enfrentarse a ello provoca una respuesta abrupta de ansiedad que puede ser intensa. Aunque la persona pueda racionalizar que su miedo es desmesurado, no por ello puede dejar de experimentar una intensa ansiedad cuando ha de enfrentarse a la situación, objeto o animal que le provoca la angustia, y lo soporta como puede, con mucho malestar, o lo evigta sistemáticamente. Existen varios tipos:

Fobia animal

La fobia a los animales es relativamente común en la población general. Es frecuente la fobia a las cucarachas, a las ratas, a los perros, a las palometas de la luz, pero también a los perros, a los gatos, etc…

Fobia a situaciones naturales

En este tipo de fobias son muy comunes la fobia a las tormentas ( y/o rayos) y la fobia a las alturas, aunque también la fobia al agua por miedo a ahogarse.

Fobia al daño físico o visión de la sangre

Hay personas que sufren un intenso miedo a las inyecciones o pequeños procedimientos quirúrjicos, así como a la mera visión de la sangre o de una herida.

Fobia a situaciones concretas

La fobia situacional también es relativamente frecuente. Por ejemplo, la fobia coger un avión, fobia a conducir, a subir en ascensor, a permanecer en un lugar cerrado…

Otros tipos

Y luego existen otro tipo de fobias, menos frecuentes, como la fobia a atragantarse, a vomitar, o a personas disfrazadas (por ejemplo, payasos, en niños).

Agorafobia

Otro tipo de miedo fóbico es la agorafobia. Como veremos, la agorafobia puede darse con trastorno de angustia (trastorno de pánico) o sin él.

Agoragobia con trastorno de angustia

La agorafobia con trastorno de pánico, pese a lo que muchas personas piensan, no es el miedo a estar en espacios públicos. Aunque puede darse en espacios públicos, la fobia real es a estar en un lugar o en una situación en la que se piensa que es difícil escapar si uno le da una crisis de angustia que ya ha tenido previamente.

Por ejemplo: si estoy en un autobús o un tren y pienso que no puedo bajar en cualquier momento si me entra el agobio, o si estoy en el dentista y pienso que no puedo simplemente levantarme e irme si me entra el ataque de pánico, pero también si estoy en una mascletá y siento que ni puedo abrirme paso fácilmente si deseo escapar de allí. Ante este miedo intenso, las situaciones suelen evitarse o, en ocasiones, aguantarse con mucho malestar o con ayuda de trucos o acompañantes.

Agorafobia sin trastorno de angustia

En este caso, la fobia es similar pero nunca se ha padecido realmente una ataque de pánico o crisis de angustia con todos sus síntomas.  Sino que la agorabobia aparece ante el temor a tenerlos o a sentir síntomas como mareos o diarrea.

Fobia social

En el caso concreto de la fobia social, el núcleo del temor es verse expuesto a la evaluación de los demás. Puede haber miedo a ponerse rojo, a no saber qué decir, a equivocarse, a no ser interesante, a sudar, a ponerse nervioso y que se note… ya ser juzgado visible o no visiblemente por cualquiera de estas cosas.

Hay mucho miedo a sentir la situación como humillante o embarazosa. Si la situación se prevé de antemano, suele aparecer mucha ansiedad anticipatoria, con rumiaciones obsesivas sobre la misma, o intentos de prepararse para ella, aunque también con pensamientos de cómo evitarla, huir de ella o acortarla. Cuando llega la situación, la ansiedad puede llegar a ser intensa. Los tipos de miedo pueden ser más acotados a una situación social muy concreta o miedos más generalizados, incluyendo gran parte de las situaciones sociales.

Cómo se incuban las fobias

Existen tres vías para adquirir una fobia. Una de ellas es haber experimentado una situación negativa y desagradable con un perro, volando en avión, quedándose encerrado en un ascensor, con cucharachas, etc… También pueden cogerse fobias sin que nos haya pasado nada a nosotros, pero habiendo visto como otras personas han tenido altos niveles de ansiedad en situaciones potencialmente fóbicas: ver reacciones de terror de nuestros progenitores ante un animal, o ver una película de extrema tensión en la que se cae un ascensor o un avión, etc… Pero también pueden ir generándose fobias por la transmisión familiar de información amenazante, es decir, cuando nuestro entorno, desde que somos pequeños, nos van transmitiendo sus miedos: cuidado con esto, con lo otro, mira lo que le ha pasado a no se quién, etc…

El papel de la evitación en la cristalización de la fobia

Sea como sea, la fobia normalmente no acaba cuajando en nosotros si no comenzamos a evitar o a huir de esas situaciones. Aunque las evitaciones o huidas reducen la ansiedad a corto plazo por no tener que enfrentarnos a lo que comienza a inquietarnos, el problema es que a largo plazo refuerzan cada vez más el miedo y, si son sistemáticas, acaban cristalizando en una fobia.

Sin embargo, las tres circunstancias anteriores no son suficientes, ya que muchas personas las viven pero no todas acaban teniendo una fobia. La clave está en si debido a esas experiencias acabamos evitando o no determinadas situaciones. O si comenzamos a huir de ellas. La huida y la evitación comienzan a complicar el problema, y si son masivas, convierten el problema en una fobia.

Tratamiento de la fobia en Valencia

Como se conocen muy bien los factores implicados en la gestación y el mantenimiento de las fobias, hoy en día los psicólogos disponemos de un amplio abanico de opciones para tratar una fobia. En la mayoría de los casos, el tratamiento consta de múltiples componentes, de modo que cada uno de ellos vaya facilitando los demás. No siempre se utilizan todos, pero los más frecuentes incluyen técnicas de reestructuración cognitiva, entrenamiento en métodos para manejar la ansiedad (técnicas de respiración y relajación), mindfulness, exposición, prevención de respuesta, etc…

Si sientes que alguna fobia limita tu mundo, no dudes en pedir asesoramiento a nuestras psicólogas en Valencia.

Mª José Miguel Quilis

Psicóloga de adultos en Valencia

Directora Apai Psicólogos

Psicólogos en Valencia

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