La psicología inversa, ¿te suena?

Explicando la psicología inversa

Seguramente habrás oído hablar de la psicología inversa; es un término que está de moda. La psicología inversa está relacionada con un concepto psicológico llamado reactancia. Es una de las llamadas técnicas de intención paradójica.

¿Qué es la reactancia en psicología?

La reactancia, según el psicólogo Jack Brehm, es una reacción emocional que nos lleva a contradecir una norma o persuasión que intenta quitarnos libertad. La reactancia se produce, pues, porque percibimos una amenaza a nuestra libertad. Con toda seguridad, alguna vez te has puesto reactante si sentías que alguien estaba limitando una libertad de actuar, pensar o sentir que considerabas legítima e inalienable. Seguramente también te habrás desgañitado en alguna ocasión intentando persuadir a otra persona viendo con desesperación como, cuanto más lo intentabas, más reactancia mostraba.

Ejemplos cotidianos de reactancia

Si eres padre o madre, con toda seguridad habrás visto cómo tu hijo o hija se pone reactante: cuando le obligas a comer verdura, o a ponerse el pijama cuando más a gusto está jugando. Para los enamorados, la reactancia a veces se produce cuando uno siente más interés por alguien cuanto más difícil lo pone éste.

¿De qué depende que se active esa reactancia?

No todas las personas, ni en todo momento, sienten esa amenaza a su libertad generadora de reactancia, ni la experimentan con la misma intensidad. Para que se produzca esta reacción emocional, la persona, en primer lugar, tiene que sentir que esa libertad es un derecho suyo, que es legítima. En segundo lugar, la amenaza a esa libertad, ha de ser fuerte, de hecho, cuanto más impositiva es la norma, más reactancia produce. En tercer lugar, la libertad amenazada debe ser muy importante para el individuo, que mostrará más reactancia cuanto más importante sea para él ese derecho. En cuarto lugar, si se amenazan varias libertades, la reactancia será mayor. Por último, fuentes legítimas de autoridad generan menores reactancias.

Formas que puede tomar esa reactancia

Cuando una persona siente esa amenaza a su libertad y se pone reactante, lo puede hacer de varias maneras. Una de ellas es hacer precisamente lo que le han prohibido: el típico ejemplo de un niño al que le dices “no toques eso” y lo primero que hace es, precisamente, tocarlo. Otra manera habitual es, no tomarse esa libertad, pero tomarse otra parecida, por ejemplo, un adolescente al que le han prohibido jugar por la tarde a un juego online, pero se la pasa escuchando música. Otra forma indirecta de gestionar la reactancia serían bajar a nivel interno la importancia de esa libertad, sería el caso de un niño que te dice “pues me da igual perderme el partido”.

Cómo influyen las prohibiciones legales sobre la reactancia

La psicología social ha estudiado mucho el fenómeno de la reactancia. Es bastante conocido el efecto que tiene la prohibición del consumo o venta de un producto en el aumento del deseo de dicho producto e, incluso, en el aumento total del consumo. Un ejemplo típico, sería la Ley Seca de los Estados Unidos a principios del siglo XX. Este fenómeno social complica mucho la vida a los dirigentes políticos a la hora de reconducir la opinión pública hacia el descenso de consumo de artículos poco saludables o dañinos contra el medio ambiente.

El uso de la psicología inversa para reducir la reactancia

La psicología inversa es, como hemos apuntado anteriormente, una técnica de intervención paradójica. Cuando la utilizamos estamos, de modo consciente, intentando influir en otra persona para que haga lo que nosotros deseamos expresándole lo contrario de lo que, en realidad, deseamos obtener. Como todo en la vida, la aplicación de esta técnica puede tener un buen uso o un mal uso. Algunos fraudes se basan en la psicología inversa, intentando que el usuario elija una opción que no sería la que escogería usando la lógica.

Por qué funciona la psicología inversa

Si has leído las líneas anteriores, ya estarás en disposición de responder a esta pregunta: por la reactancia. Para personas y situaciones en las que es importante tener sensación de control, como en niños de 2 a 5 años y en adolescentes, el uso de la psicología inversa es interesante, porque son poblaciones con mucha reactancia.

Cuándo usar la psicología inversa

Como norma general, te diremos que, lo primero siempre es intentar hacer una petición directa, educada y argumentada. Si ésta no funciona, puedes probar con la psicología inversa, pero siendo consciente siempre de la legitimidad de los objetivos: los objetivos han de ser buenos también para la otra persona; si no lo son, estás usando una manipulación emocional en tu propio beneficio, lo que representa un acto de egoísmo y deslealtad.

La psicología inversa puede funcionar con personas muy seguras de sí mismas, o con personas muy cabezotas. Es utilizada en ocasiones por algunos entrenadores con deportistas muy tenaces, que no se detienen ante nada: “¿eso es todo lo que puedes darme? ¡no lo conseguirás!”. Pero nunca debe utilizarse con personas con poca autoestima, no funciona y les lastima.

También es útil con personas que están presas de un arrebato emocional y que no pueden escuchar las razones que les estás dando, es decir, en personas que están muy reactantes.

Como hemos dicho antes, en poblaciones que están en un momento evolutivo de necesidad de reafirmar su personalidad, como niños de 2 a 5 años y adolescentes, también resulta útil.

Cómo usar la psicología inversa

Te habrá pasado que, a veces, cuando discutes, lo único que quieres es ganar la discusión: a veces el tema es lo de menos. A un niño que le estás diciendo que no diga palabrotas y cada vez las dice más: a veces funciona que le digas, eres muy libre de decir las palabrotas que quieras y quedar mal ante lo demás. Probablemente, deje de decirlas: sólo quería ganar la discusión y, en realidad, no quiere quedar mal ante los demás, sólo ¡sentirse con el control!

Otras personas, utilizan la provocación del ego como estrategia de psicología inversa. Por ejemplo: da igual que lo intentes, seguro que no eres capaz de estar una hora sin decir palabrotas de todos modos… (ojo, recuerda que esto no hay que usarlo con personas con baja autoestima)

Crear misterio o dar opciones, también puede funcionar. Por ejemplo: para un niño que no quiere bañarse “sobre todo, no te metas en la bañera, creo que debajo de la espuma del jabón hay una sorpresa y no debes verla” / puedes bañarte ahora o ponerte a hacer los deberes, ¿qué te apetece más? Lo que tú quieras…

No existe la panacea universal

Ten en cuenta que esta técnica tiene sus contrapartidas, motivo por el que sólo debes usarla, además de cuando sea legítima, respetuosa y no perjudicial para el otro, también sólo en situaciones muy concretas. ¿Por qué? Si la usas mucho en niños, lo que les estás enseñando es ¡a no hacerte caso!

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