Trucos para evitar que una dieta acabe en trastorno alimentario


Aunque en estas fechas la mayoría de la gente se decanta por iniciativas saludables para conseguir este objetivo, también hay quién desea perder peso con rapidez, destapando un conocido factor de riesgo para los trastornos de la alimentación: el adelgazamiento rápido. Por este motivo, como psicólogos, nos gustaría ayudar a prevenir futuros atracones, baja autoestima y ansiedad.

¿Puedo tener predisposición a un trastorno alimentario?

Enredarse en un trastorno de la alimentación, desgraciadamente, no es difícil si se juntan factores de aquí y de allá. Parece que existe cierta vulnerabilidad genética a la hora de desarrollar trastornos de la alimentación, aunque mayor peso tienen los factores socio-culturales. Dentro de estos factores socioculturales, haberse desarrollado dentro de una familia rígida, sobreprotectora y exigente, puede predisponer a desarrollar un trastorno de la alimentación siempre que se produzca una conjunción con otros factores de riesgo y se den situaciones estresantes que lo desencadenen; del mismo modo ocurre con modelos de crianza con alto nivel de conflicto, o en familias con trastornos obsesivo-cumpulsivos o de la alimentación.

¿Puede haber situaciones que precipiten este problema?

Los trastornos de la alimentación, como tantos otros problemas que abordamos los psicólogos, siguen un patrón denominado “vulnerabilidad-estrés”. Esto quiere decir que, por los factores anteriormente citados, la persona es más vulnerable a desarrollar anorexia, bulimia, trastorno por atracón, síndrome de ingesta nocturna, ortorexia, etc… que otras personas. Uno de los factores que puede “destapar” esta vulnerabilidad, es decir, llamar a su puerta, es una dieta restrictiva. Aunque existen otros, como sufrir acoso por la propia imagen corporal, o verse sometido a situaciones sexuales para las que no se está preparado en la adolescencia, por ejemplo.

¿Por qué tienen mala fama las dietas milagro?

En personas muy perfeccionistas y, por lo tanto, con permanente sensación de ansiedad e insatisfacción, iniciar una dieta restrictiva tiene alto riesgo. ¿Por qué? Pues porque, de modo muy rápido, obtienen sensación de control fácil sobre su cuerpo, sobre su entorno y reciben aprobación social inmediata. Esto parece mejorar su autoestima y reducir su ansiedad en un primer momento. Y es muy reconfortante. Como buenos perfeccionistas, es posible que les cueste parar, y que quieran seguir experimentando esas sensaciones, avanzar por ese camino un poco más, rizar el rizo.

Ya estoy teniendo atracones…

Hasta que llega un momento en que el cuerpo se rebela y toma, aún sea por un breve momento, la dirección y provoca un atracón, o una trasgresión de esa dieta. El cuerpo dice, “Eh, ¡no tan rápido, tengo hambre!”, y te hace comer, te hace pensar en comer, soñar con comer, te tienta con comer. Esto provoca una vuelta al origen recrudeciendo la baja autoestima, la sensación de ansiedad, el miedo a perder el control y echar por tierra el sueño conseguido.

¿Y si retomo la dieta con más ahínco?

La reacción habitual tras esta transgresión de la dieta suele ser, paradójicamente, recrudecer la dieta. La persona desoye que su cuerpo le está diciendo: “así no”, y piensa: ” lo único que tengo que hacer es retomar la dieta, así volveré a sentirme mejor”. El círculo vicioso está servido y vuelven a aparecer las tentaciones, los atracones… y luego se van sumando los vómitos, los laxantes, el ejercicio físico compulsivo, etc…

¿Cómo puedo salir de este círculo vicioso?

Si quieres perder peso porque lo has ganado estas vacaciones, o porque ya te has dedicido después de mucho tiempo buscando el momento, es una idea genial. Ahora sólo hay que buscar el modo respetuoso de hacerlo, un modo respetuoso para tu cuerpo y para tu mente. Ese modo es con un poco de paciencia, sin cambios bruscos, sin pasar hambre, asesorándose sobre cómo alimentarse de un modo saludable.

Un nutricionista sensato podrá ayudarte a conseguirlo y, si te embarcas en ese cambio de vida y es un cambio de vida sensato, no tendrás que estar siempre detrás de ningún régimen. Si ya se te ha ido la mano y tienes ansiedad, atracones o te estás obsesionando con la comida, entonces consulta a un psicólogo especializado en trastornos de la alimentación.

Beatriz Das López

Psicóloga especialista en Trastornos de la Conducta Alimentaria

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