Una pausa breve para meditar
Iniciándose al mindfulness
Estamos seguras de que habréis escuchado hablar del mindfulness. Si nos seguís a través del blog de psicología, estaréis al tanto de cómo las prácticas de meditar están empezando a adaptarse para ser aplicadas a algunos de los problemas que tratamos en consulta los psicólogos: ansiedad, depresión, dolor crónico, bloqueos en la toma de decisiones, baja autoestima… entre tantos otros.
Qué es meditar con una actitud mindfulness
Existen muchas definiciones de mindfulness, pero una de las que más nos gusa es la que indica que se trata de la “auto-observación terapéutica de la experiencia”. Puede sonar una definición un tanto compleja, pero cuando la reduzcamos a sus elementos más simples, veremos que no lo es.
La auto-observación
Auto-observarse es mirarse a uno mismo, en este caso, mirar, observar, lo que hay en nuestro interior. Es decir, ¿cómo me estoy sintiendo en este momento?, ¿qué pensamientos cruzan por mi cabeza, qué sensaciones tiene mi cuerpo?, ¿cuál sería la emoción que predomina en estos momentos?, ¿tengo alguna molestia?, ¿cómo es mi sentir emocional ahora mismo?
La auto-observación no siempre es terapéutica
Aunque podemos decir que tomar conciencia de lo que pasa dentro de uno mismo es el primer camino hacia el verdadero auto-conocimiento, esta auto-observación no siempre es terapéutica. De hecho, muchos problemas psicológicos se fortalecen por una auto-observación problemática: la hipocondría, el trastorno de pánico, la depresión, la baja autoestima, etc.
La resistencia y la no aceptación
Esto es así porque, en algunas ocasiones, lo que sentimos nos abruma de tal manera, que hemos aprendido a desviar la atención de ello.
Es una forma de resistirse a vivir plenamente la emoción, y se puede hacer de muchas maneras: por ejemplo, rumiando sobre el problema lo que hacemos es desconectar de lo que sentíamos en un primer momento para perdernos en una maraña de preocupaciones que, en el fondo, hacen que no confrontemos la emoción primaria; en otros casos, nos embarcamos en cualquier actividad, nos movemos, nos vamos… para no sentir.
En otras ocasiones nos juzgamos muy duramente por lo que vemos al observarnos: nos decimos que no debemos pensar así, que no deberíamos sentirnos así: esto nos hace daño.
El mindfulness como auto-observación terapéutica
Ponerse a meditar a través del mindfulness nos ayuda a tomar conciencia de lo que hay dentro de nosotros mismos sin hacernos daño, sino ayudando a manejarnos mejor en nuestra vida, para tomar mejores decisiones basadas en un conocimiento real de lo que está ocurriendo.
Aprender de nuestras emociones
Meditar con una actitud mindfulness nos ayuda a poder estar con nuestra emociones, nos ayuda a etiquetarlas, nos ayuda a ser conscientes de nuestros pensamientos sin engancharnos a ellos. Por eso se trata de algo terapéutico y se está aplicando a las terapias psicológicas para múltiples problemas.
Una pausa para meditar
Existen muchas formas fáciles para iniciarse en el mindfulness. Se puede hacer de una manera formal (sentándose y dedicando unos minutos a hacer una práctica meditativa) o informal (utilizando alguna tarea diaria para hacerla con mindfulness, es decir, con atención plena).
Una técnica formal básica es la pausa para meditar:
Consiste en dedicar tres minutos para:
- Tomar breve conciencia de las emociones y sensaciones físicas que experimentamos, así como de los pensamientos, para determinar si nuestro estado interno es agradable, desagradable o neutro, permitiéndonos que sea de cualquiera de estas maneras.
- Centrarnos brevemente después en la respiración, sin ánimo de modificarla, simplemente observar y sentir cómo el aire entra y sale de nuestro cuerpo, darnos cuenta cuantas partes de nuestro cuerpo están implicadas en el simple hecho de respirar
- Posteriormente ampliar nuestra percepción al resto de nuestro cuerpo y de nuestros sentidos, lo que oímos, olemos, tocamos…
- Podemos acabar volviendo a tomar conciencia de si nuestro estado interior es confortable, neutro o incómodo, permitiendo de nuevo que sea el que es.
El objetivo de la pausa para meditar
Como veis, la pausa para meditar no se trata de aplicar una técnica para eliminar el malestar, sino de un proceso para poder observar tanto el bienestar como el malestar, un proceso que fomenta la aceptación y la apertura a las emociones negativas también, a la par que ayuda a entrenar nuestra atención al momento presente.
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