“La persona no es el problema:
el problema, es el problema”
Esta preciosa frase vendría a definir el núcleo básico de las llamadas terapias narrativas,
y de cualquier otra terapia psicológica que utilice el sentido común.
La terapia narrativa, desarrollada por Michael White y David Epston en los años 70 y 80 del siglo pasado, es una terapia psicológica que considera los problemas que tienen las personas no como parte inmodificable de ellos mismos sino como algo que está afectando a su vida. De este modo, se crea una distancia entre el problema que tiene la persona y la propia persona, y este hecho libera, empodera y da más posibilidad de cambio.
La técnica de la externalización del problema
Por ello, una de las principales técnicas de la terapia psicológica narrativa es la técnica de la externalización del problema. Al aplicarla, es fundamental, apoyarnos en el lenguaje para “separar” los problemas de las personas. Si podemos observar el problema objetivamente, podremos observar las relaciones que este problema tiene con nosotros y nos sentiremos capaces de hacerle frente. Pero, si el problema soy yo, ¿cómo voy a usar mi yo para enfrentar el problema?
Si nos identificamos con el problema, se cortan las posibilidades de superarlo.
Etiquetas como “es un vago”, “soy una insociable” o “soy depresiva” son un punto de partida, no sólo doloroso, sino desventajoso para el cambio. Relacionarnos de otra manera con estos problemas, por ejemplo, “ la dichosa vaguería suele traerme suspensos”, “mi vida social se limita mucho por culpa del miedo a quedar en ridículo” o “ a veces, unos pensamientos muy tristes parecen dominarme”… suponen un punto de partida para la mejoría mucho más ventajoso.
Las ventajas de la narración en la terapia psicológica
Una vez que nos hemos situado fuera del problema, ya podemos comenzar a investigarlo, a través de las preguntas que nos haga nuestro psicólogo. Algunas preguntas que el psicólogo hará, y que son de utilidad, son: ¿cómo ha influido este problema en tu vida?, ¿cuándo no se produce este problema?, ¿qué personas están relacionadas con este problema?, ¿qué áreas de tu vida están libres de este problema?
Con estas y otras preguntas, la persona va recuperando datos que no suele contemplar, como las cosas que hace bien, los aspectos que le ayudan a luchar con su problema, los factores que estuvieron afectando a la aparición del problema y los que están presenten en el mantenimiento del mismo. La persona es la verdadera experta en su propia vida, el psicólogo simplemente le brinda una manera de contarla, a través de entrevistas, relatos e incluso cartas.
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