Por qué a tantos niños, adolescentes y adultos con altas capacidades y TDAH o autismo se les escapa entre los dedos de la detección: la doble excepcionalidad. Llega una persona a consulta —a veces...
¿Depresión o crisis existencial? Cómo distinguirlas en personas con altas capacidades.
Las crisis existenciales en las altas capacidades
Hay personas que, desde fuera, parecen tenerlo todo bajo control. Cumplen con sus responsabilidades, funcionan, se adaptan y siguen adelante. En apariencia, todo está bien. Sin embargo, por dentro puede existir un peso difícil de explicar.
No se trata de tristeza constante, debilidad ni de una personalidad complicada. Es otra cosa: profundidad, lucidez y una sensibilidad elevada. Y cuando una persona piensa y siente con mayor intensidad, también puede experimentar un malestar profundo.
Duele no encajar del todo. Duele no encontrar espacios donde la forma de pensar tenga lugar. Duele sentir que la vida “funciona”, pero no se vive como auténtica. Ese malestar silencioso —el que aparece cuando nadie mira— no siempre es depresión. En muchos casos, es el inicio de una crisis existencial en personas con altas capacidades.
QUÉ ES UNA CRISIS EXISTENCIAL
Una crisis existencial no es un colapso visible ni una caída repentina. Tampoco implica “tocar fondo”. Es una pregunta interna persistente: ¿quién soy y por qué estoy viviendo de esta manera?
Se trata de una tensión entre la vida interior y la vida cotidiana, entre lo que la persona es y lo que muestra hacia fuera. No implica deseos de dejar de vivir, sino de dejar de vivir de una forma que ya no encaja.
En las personas con altas capacidades, este tipo de crisis es relativamente frecuente. Suelen sentir más, pensar más y observar con mayor profundidad. Perciben matices que otras personas no registran y necesitan coherencia entre lo que sienten y la forma en que viven.
Muchas veces, la crisis aparece en la edad adulta, a menudo entre los 35 y los 40 años. Para entonces, la persona ya ha hecho lo que se esperaba de ella: estudiar, trabajar, establecer vínculos, mantener rutinas. Y, aun así, aparece un vacío persistente.
Ese vacío no es apatía ni falta de motivación. Es la sensación de que la vida no se siente verdaderamente propia.
La adaptación temprana y la desconexión personal
Gran parte de este malestar tiene que ver con la adaptación temprana. Muchas personas con alto potencial aprendieron desde jóvenes a adaptarse más que a escucharse. Priorizaron lo que era adecuado sobre lo que deseaban.
Con el tiempo, funcionar en piloto automático se volvió habitual y el contacto con la intuición y el deseo personal se fue debilitando. La vida sigue adelante, pero algo interno empieza a desajustarse.
¿SEÑALES DE UNA CRISIS EXISTENCIAL
La crisis existencial no comienza con dramatismo. Aparece de forma silenciosa, pero profunda. Algunas señales habituales son:
- Sensación persistente de vacío, sin tristeza clara.
- Falta de sentido o coherencia interna.
- Preguntas frecuentes como “¿para qué hago todo esto?” o “¿esto es realmente vivir?”.
- Desconexión con proyectos o actividades que antes parecían adecuados.
- Rechazo a lo superficial y necesidad de conversaciones con significado.
- Sensación de vivir una vida correcta, pero no auténtica.
Estas señales no indican fragilidad emocional ni un trastorno psicológico. Indican una necesidad profunda de autenticidad.
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CRISIS EXISTENCIAL Y DEPRESIÓN: DIFERENCIAS IMPORTANTES
Cuando una persona se siente vacía o desconectada, lo habitual es pensar en depresión. Sin embargo, la crisis existencial en personas con altas capacidades no encaja del todo en los criterios de la depresión clínica.
Por falta de información específica, este proceso puede confundirse con depresión, aunque se trate de experiencias diferentes.
LA CRISIS EXISTENCIAL COMO OPORTUNIDAD DE CAMBIO
Aunque es un proceso doloroso, la crisis existencial también puede convertirse en un punto de inflexión. Obliga a detenerse, mirarse con honestidad y revisar decisiones que quizá ya no representan a la persona. No destruye la identidad. La revela. Permite dejar de sobrevivir para empezar a vivir con mayor sentido y autenticidad.
Si al leer este texto sientes que algo conecta contigo, buscar apoyo profesional puede ser un paso importante. No porque haya algo mal en ti, sino porque atravesar este tipo de procesos en soledad suele resultar más difícil.
Un acompañamiento adecuado puede ayudarte a comprender lo que te ocurre, ordenar lo que sientes y reconectar con una forma de vida más alineada contigo mismo. A veces, entender lo que pasa por dentro es el primer paso para volver a sentirte en casa.
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