Tras la pandemia vuestras consultas por problemas de tics en niños se están multiplicando. En especial ahora que la vuelta al cole supone un reto de adaptación a una escuela diferente a la que siempre han conocido.

Los tics son movimientos repentinos, rápidos e involuntarios que se repiten. Estos movimientos pueden ser motores (parpadeos, movimientos de hombros o cuello…) o fonatorios (carraspeos, ruidos repetitivos, palabras…).

Es muy importante que como padres y madres mantengáis la calma si esto sucede, ya que estos movimientos se producen de manera involuntaria y son difíciles de controlar. Además son bastante frecuentes, ya que  se estima que entorno al  20% de los niños podrán tener tics, siendo más habitual en niños y en niños de 5 a 12 años. En la mayoría de los casos, estos tics son simplemente la forma en que el propio organismo tiene de gestionar la ansiedad infantil o el estrés acumulado. Por tanto acabarán remitiendo espontáneamente antes del año.

En este artículo queremos contaros qué hacer cuando aparecen estos tics, diferenciar los diferentes grados  de intensidad  y saber  que hay que hacer cuando duran más de un año y afectan a diferentes áreas de su vida.

¿Por qué le han salido tics a mi hijo?

Existen múltiples causas, tanto por componente genético como ambiental y psicológico. Aunque en algunos casos, los tics son idiopáticos, es decir, las causas son desconocidas.

Es importante saber que todos los tics empeoran con el estrés y la ansiedad; y algunas veces son la punta del Iceberg de problemas emocionales o conductuales.

¿Qué tipos de tics puede tener mi hijo?

Podemos clasificar los tics en motores y fónicos:

–       Tics motores simples y complejos

Los tics nerviosos de categoría motor simple se dan con mayor frecuencia en la población general. Estos utilizan solamente un número limitado de músculos; como por ejemplo: movimientos de párpados y cejas, manos o brazos.

Los movimientos motores complejos utilizan y combinan diferentes grupos de músculos, dando lugar a saltos, golpes, piruetas…

–       Tics fónicos simples y complejos

Estos tics consisten en la emisión involuntaria e incontrolable de sonidos. En los simples la persona puede realizar conductas como resoplidos, carraspeos o estridencias nasales, mientras que los complejos consisten en la repetición automática y no controlada de palabras.

 

¿Y entonces … qué debo hacer si mi hijo comienza a tenerlos?

 

Los niños y las niñas con tics leves, muchas veces no son conscientes de sus movimientos y estos no les causan vergüenza ni sufrimiento. Aun así, es bueno que sin darle mucha importancia, lo hagas consciente para que sepa que emoción está sintiendo en ese momento. La comunicación por si sola servirá para ayudarlo a abordar esas emociones de otras maneras.

En otras ocasiones sí son conscientes, por lo que esto les provoca más sufrimiento, tanto emocional como físico. Es posible que aprendan a “controlar” sus tics en la escuela  y luego al llegar a casa los movimientos sean más intensos. Esto puede provocar cansancio, fatiga y humor irascible.

Cuando esto sucede, podéis probar a asignar un espacio seguro en casa para que el niño o la niña vaya a “descargar tics” y a poder calmarse. Habitualmente, los lugares tranquilos, la atenuación de los estímulos, la excitación y la angustia, facilitan la disminución de los síntomas.

Enseñarle alguna técnica de relajación puede ser también de gran ayuda. Podéis traérnoslo a consulta y le enseñaremos recursos sencillos y agradables de hacer.

Hay veces que los tics resultan incómodos en situaciones sociales, ya que los niños y las niñas se pueden morder la camisa o escupir. Podemos enseñarles maneras de hacer lo mismo sin que se note tanto, es decir, desarrollar estrategias de sustitución de esos tics. Consúltanos sobre cómo hacerlo.

Ideas para gestionar los tics de tu hijo

 

  • Cuando aparecen estos movimientos involuntarios no podemos castigar esta conducta ni intentar que la modifique, ya que esto supondrá más estrés y presión añadida y conseguiremos justo el contrario. Vamos a intentar minimizar el problema.
  • Evitaremos situaciones estresantes, si en casa hay discusiones entre progenitores o existen problemas en el ámbito escolar hay que atajarlos e intentar que el niño o la niña esté en ambientes agradables y tranquilos.
  • Podemos reforzar su capacidad y su autoestima encargándoles diferentes tareas que le hagan sentir bien, valioso e importante.
  • Tenemos que asegurarnos de que llevan una vida sana y activa; que coman y duerman bien y, sobre todo, que realicen actividades entretenidas y placenteras. Esto les ayudará mucho a relajarse.
  • La sobreexposición a las pantallas no le van a ayudar… evita que pase demasiado tiempo jugando a videojuegos o con el móvil.
  • Intenta encontrar cuándo o dónde aparecen esos tics para realizar maniobras de distracción. Está demostrado que esto les ayuda mucho a calmarse y pensar en otras cosas.

 

¿Y si los tics duran más de un año?

 

Como ya hemos dicho antes, la mayoría de casos de tics infantiles son pasajeros y desaparecen antes del año. Estos no suelen necesitar tratamiento farmacológico o psicológico. Aún así, hay un pequeño porcentaje donde los tics persisten más allá de un año, y  en ocasiones, se complementan con nuevas variantes de tics que pueden ser corporales o también vocales, es decir se van volviendo más complejos. En estos casos es recomendable solicitar una valoración más profunda.

 

 

Aroa Albert

Psicóloga infanto-juvenil en Valencia

 

Psicólogos infantiles en Valencia

 

 

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