Los 4 errores que cometemos al afrontar el miedo

Tener miedo es una experiencia compleja. Nos paraliza o nos hace huir desesperadamente. En algunas ocasiones es útil y quedarse quieto o escapar nos ayuda a salir del peligro, pero en otras los miedos dominan nuestro día a día, no son beneficiosos y reducen nuestra calidad de vida.

Qué es el miedo

Es una emoción que se activa cuando nuestro cerebro detecta (o cree) que una situación es amenazante y peligrosa para nosotros. Al detectar la amenaza real o percibida aparece el temor, que consiste en una serie de cambios internos que nos llevan a buscar la mejor salida para la situación: quedarse quieto y hacerse invisible o huir y alejarse del peligro. Para hacer este análisis de si algo es peligroso o no y elegir la mejor actuación se produce un complejo intercambio de información en algunas partes de nuestro cerebro.Si te interesan las bases neurobiológicas del miedo, aquí tienes más información.

 

Ventajas del miedo cuando la amenaza es real

Si la amenaza era real, el miedo nos ayudará a protegernos. Por ejemplo, si vamos a cruzar por un paso de peatones pero por el rabillo del ojo percibimos un coche que viene rápido y no tendrá tiempo de frenar, el hecho de llevarnos un susto hará que lancemos nuestro cuerpo rápidamente hacia atrás, lo que puede salvarnos la vida.

Desventajas del miedo cuando no hay peligro

Sin embargo, en ocasiones hemos aprendido a tener miedo ante situaciones que no son habitualmente peligrosas. Puede ser que hayamos experimentado una situación alarmante o peligrosa en el pasado, por ejemplo que hayan intentado atracarnos en un supermercado, y que por ello sintamos mucha ansiedad cuando vamos a realizar una compra. También puede ocurrir que no seamos nosotros los que hemos tenido una situación angustiosa sino alguien cercano que nos lo ha contado, o que lo hayamos visto en la televisión. También puede ocurrir que alguna persona en nuestra infancia reaccionara con miedo o nos advirtiera constantemente de algún peligro. Sea como sea, en ocasiones podemos coger miedo a conducir, volar, subir en un ascensor, hablar en público, pedir a alguien que salga con nosotros, etc… y esto provoca que evitemos esas situaciones y nuestra calidad de vida y autoestima empeore. Cuando las evitaciones se extreman e interfieren en nuestra vida alcanzan la categoría de fobia.

 

Los errores que cometemos cuando tenemos miedo infundado

Huir de la situación

Aunque es una respuesta lógica frente al miedo, sólo es eficaz ante el miedo fundado. Cuando el miedo es infundado, huir nos relajará momentáneamente pero provocará un efecto en cadena que aumentará el nivel del miedo posterior hacia aquello de lo que hemos huido. En pocas palabras, huir al ascensor hará que tengamos luego más miedo al ascensor.

Evitar la situación

De nuevo es una respuesta normal cuando algo es peligroso: evitar una situacion peligrosa es saludable. Pero ante miedos infundados, la evitación, aunque de nuevo reduce el malestar momentáneamente, aumenta el problema que tenemos con el miedo, lo fortalece, además de disminuir nuestra autoestima y recortar las posibilidades de nuestro estilo de vida.

Posponer la situación

Posponer una situación que nos genera miedo sólo provocará un aumento de la ansiedad anticipatoria, un incremento del malestar y redundará en más probabilidad de evitación, lo que nos llevaría al punto anterior.

Obtener beneficios secundarios por el miedo

Cuando tenemos miedo y nos encontramos mal, de modo saludable las personas que nos rodean tienden a atendernos, a consolarnos y prestarnos atención. Estos beneficios sociales pueden favorecer el aumento de respuestas de miedo.

 

Estretegias eficaces para superar tus miedos

Para superar tus miedos es mejor coger el toro por los cuernos.

Si estás dispuesto a pasar un poco de ansiedad, este esfuerzo se verá recompensando. Enfréntate a lo que te da miedo, no lo pospongas, quédate en la situación sin huir y no aceptes ganancias por el miedo. Al principio la ansiedad subirá, pero si eres sistemático y empiezas primero por retos pequeños, con constancia verás que poco a poco tus esfuerzos darán resultado.

No sólo superarás tu miedo, sino que mejorará tu autoestima y recuperarás calidad de vida.

El esfuerzo en aguantar la ansiedad al enfrentarte a tu miedo, te compensará.

Mª José Miguel Quilis

Psicóloga de adultos en Valencia

Directora Apai Psicólogos

Psicólogos en Valencia

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